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Full text of "El conjuro: drama en tres actos, en verso"

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Editores: ARNOLDO M OEN y Hno. - BUENOS AIRES 




Digitized by the Internet Archive 

in 2010 with funding from 

University of Toronto 



http://www.archive.org/details/elconjurodramaenOOorti 



CoMP. Gen. de Artes Gráficas - Rosario 



El Conjuro 

DRAMA EN TRES AC- 
TOS, EN VERSO. ^ ^ ^ 



^^^[ 



OBRAS DEL MISMO nUTOR 



TEñTRO 

EL SñLÓfí DE ñPOLO 

Ensayo cómico - lírico, en un acto y 

tres cuadros, 1901 ñgotada 

EN Lñ SOMBRñ 

Comedia en un acto, 1905 .... " 

EL MEJOR TESORO 

Drama en un acto, 1907 .... " 

LUNÁTICOS 

Paso dramático en un acto . . . Inédito 

NOVELFi 
SUSfíNñ 

Obra premiada, 1902 

Lñ üENn 



^ ^..,-2,^riovela de costumbres, en preparación. 



TIRAJE ESPECIAL 

Se han ímpteso de ésta obra, 
en formato 8o, quince ejem- 
plares en papel de Holanda, 
numerados y firmados por el 
autor jc jn j» ,:i jt jt jt 

LOS EDITORES 



ES PROPIEDAD DEL AUTOR 




r/núM'O UaJí UífvUf' 



Emilio Ortiz Grognet 



EL CONJURO 

DRAMA EN TRES ACTOS, EN VERSO 



"Y le atormentaba un espirito 
malo con permiso del Señor" 

(Ub. >• de Samuel - Cap. XVI, Verso, 14) 



EDITORES: 

ARNOLDO MOEN y HERMANO 

FLORIDA 323 -BUENOS AIRES 
M C M X 



P^MraJipíiria 



Este drama caballeresco 

que un poeta de américa compuso 

en prenda de acendrada 

adhesión á la gloriosa, dignísima, y muy 

noble madre patria, 

EN LOOR DE LAS AUSTERAS VIRTUDES DE LA RAZA, 

y en homenaje 

al indisoluble vínculo común 

del terso y claro idioma de castilla, 

con fe gallarda y sencillez 

de artista 

a su real persona queda dedicado. 

Con tal acto 

-inusitado en esta edad y en estas 

democracias-celebra el autor, intimamente, 

el primer radiante centenario de la 

independencia de su patria. 

en oportunidad tan pleclara, acepte 

EL MONARCA, DIGNO Y FIEL REPRESENTANTE 

DE LAS GLORIAS, NOBLEZAS Y 

VIRTUDES HISPÁNICAS, ESTE SINCERO 

HOMENAJE. 

^.,. 1010 pmút^ ®xHm feir^0 



EL CONJURO 



Se estrenó ésta obra en el Teatro Olimpo de la ciudad del 
Rosario, la noche del Jueves 27 de Mayo de 1909, 
con el siguiente: 



REPARTO 

PERSONAS ACTORES 

Doña Irene, Condesa de Villada. . . AlciNA Amparo 

Estrella, su hija PELLICER ANTONIA 

Doña Aldonza Segura de Arjona Soler Francisca 

Doña Luz TAMARIX JOSEFA 

Doña Lindolfa, solterona cursi . . . Valls Angela 

La Saludadora de Estepa .... TAMARIX Josefa 

Jarifa, doncella JUANDÉS GUILLERMINA 

D. Pedro Ponce, Preceptor de D. Estrella Pellicer Rafael 

El Marqués de Valdepeñas .... CORDIDO Eliseo 

Don Garda Arjona, físico .... Ros Casbiiro 

Ramiro, Capitán CODINA PEDRO 

Don Die^o Benixez Juan 

El anciano Señor de Rojas .... Enderiz Leopoldo 

El Señor Penitenciario Escobedo . . Benixez Juan 

Cirilo, petimetre Venxurini Federico 

Lotario, criado Closa Domingo 

Ñuño Lope, paje Izquierdo Enrique 

Carón, gitano Ros CASIMIRO 

Alonso, labriego Venxurini Federico 

Árnaldo, paje, (no aparece en escena) GONZÁLEZ Talvi M. 

APUNTADOR ESCENÓGRAFO 

QuiTART Luis Marxini Andrés 



La acción en Sevilla, 

por los años mil quinientos cincuenta y tantos, 

postrimerías del reinado del Emperador 

Don Carlos Quinto. 

di primer acto 

sucede en una tarde; quince días después 

y en una noche, los restantes. 



ACTO PRIMERO 



"Un sueño, (¿debería preocuparme de un sueño? 
"Mantiene en mi corazón una tristeza que le devora; 
"Trato de olvidarlo, pero me persigue á todas partes. 
"Era durante el horror de una noche profunda..." 
(RACINE, - ATHALIA.) 



ACTO PRIMERO 

La escena representa «n amplio 

vestíbulo en el palacio de la Con- 
desa de Villada. 

Gran puerta al foro de abanico 
decorado con grifos heráldicos. 

Puertas laterales: 

A derecha é izquietdn de la 
puerta central, largas ventanas de 
reja y en el alféizar de ambast 
tiestos de flores; se divisa el bos- 
caje de los cedros y laureles del 
jardin. 

Moviliario: el indicado en las 
distintas escenas. 

Es de primavera, y la hora, al 
caer de la tarde. 



DERECHA É IZQUIERDA, 
LA DEL APUNTADOR jt 



ACTO PRIMERO 



ESCENA PRIMERA 
LA CONDESA - EL MARQUES - DON PEDRO 

AI levantarse el telón, la Condesa y el Marqués, senta- 
dos á una mesa, Juegan á los naipes; junto á ellos, DON 
PEDRO, también sentado y apoyada la barbeta sobre el' 
canto de un libro que tiene entre manos, observa los lances 
del Juego. 

Por las ventanas llega en alegre olular el eco de las 
risas de los invitados que pasean por el jardín. El sol po- 
niente dora las copas de los viejos árboles. 



MARQUES 



CONDESA 

PEDRO 

CONDESA 



MARQUES 



Vaya una suerte Condesa, 
Si nunca os puedo ganar, 
Tentado estoy dé afirmar 
Que no es vuestro arte cristiano. 
Es que tenéis mala mano. 
Y muy poca habilidad. 
(repartiendo cartas) 
¡Desquite! Reflexionad, 
No os apresuréis, marqués, 
Que si os gano, serán tres. 
(devolviendo sus cartas) 
Se agradece, disculpad. 



- 17 



EL CONJURO 



PEDRO 



MARQUES 



CONDESA 



MARQUES 



PEDRO 



MARQUES 



PEDRO 



MARQUES 



CONDESA 
MARQUES 
PEDRO 



¿Cómo, marqués, no aceptáis 
Siendo el perdidoso vos? 
Pues por ello, ¡vive Dios! 
No me place el aceptar. 
Decid, lo quiero saber, 
¿Los dátiles que hoy la suerte 
Tan graciosa me depara 
Muy ricos tendrán que ser? 
No hay mejores en Argel . . . 
Son muy tiernos y tan dulces 
Como el beso que en la mano 
Os diera yo, si os ganara. 
Galante el señor Marqués, 
Galante y enamorado. 
Galante sí, que lo es siempre 
El perfecto caballero, 
Pero ¿enamorado?, amigo, 
Por qué lo decis, no infiero. 

Por una razón de peso. 

Por la dulzura del beso. 

Hombre, que es débil razón, 

Francamente, me hago cargo, 

¿Cómo os explicáis que un noble 

De mi rango y condición 

Dé á una dama un beso amargo?. 

¿Dejareis la discusión?. . . 

Don Pedro quiso chancearse. 

No tuve tal intención. 



18 - 



ACTO PRIMERO 



ESCENA II 
DICHOS - DOÑA ALDONZA 



ALDONZA 



MARQUES 



CONDESA 



PEDRO 



ALDONZA 



MARQUES 



PEDRO 
MARQUES 



{entrando por la puerta del foro con un bra- 
zal de flores) 

¿Y como Vá esa partida? 

¿Habéis ganado marqués? 

¿La partida? . . . ¡pues partida! 

Fui derrotado otra vez. 

Si remisa la fortuna 

Anda en los lances del juego. . . 

, . . En amor sin duda alguna 

Se entromete desde luego. 

Mirad amiga, que hermosas; 

Las primeras del vergel. 

{la condesa se levanta y /untas arreglan las 
flores). 

Ese adagio, mi don Pedro, 

En el caso vuestro y mío 

No es de cumplimiento fiel. 

¿Que no se cumple? ¿Y por qué? 

Por una razón sencilla. 

El Amor, loca avecilla. 

Se posa en árbol frondoso 

Buscando sombra y calor 

Para que aniden sus besos 

En labios que estén en flor, 

Más huye del roble añoso, 

Al cual, la otoñal nevada. 



— 19 



EL CONJURO 



PEDRO 



MARQUES 



ALDONZA 



MARQUES 



ALDONZA 



MARQUES 



ALDONZA 



CONDESA 



PEDRO 



De los cielos, blanco ultraje 
Dejó sin savia y boscaje. 
Señor marqués, por favor, 
No digáis atrocidades; 
Amor, no mira en edades. 
jOid condesa, está gracioso! 
(palmeando á don Pedro) 
¡Oid Aldonza a esta vihuela! 
Se obstina en no comprender 
Que según el tiempo vuela. 
Lo que ayer fué breva ó higo 
Mañana será una pasa. 
En aquello del amor. 
Yo lo declaro sin tasa, 
Estoy con el preceptor. 
No opina seguramente 
De guisa igual el doctor. 
¿García?... pues de la misma; 
Veinticinco años de tálamo 
Y amándonos con primor. 
¿Y nunca en tan largo lapso 
Sufrió fastidio ó cansancio? 
Libre fué de tal error, 
Pero en lo que atañe al tiempo. 
Asegura con Manrique 
Que el pasado es el mejor. 
¿Y quién no dice lo mismo 
Si incurrir en tal acertó 
Es de humana condición? 
Yo condesa pienso en contra. 



- 20 



ACTO PRIMERO 



ALDOXZA 

PEDRO 

MARQUES 



CONDESA 



MARQUES 
ALDONZA 
MARQUES 
PEDRO 



Don Pedro, violáis la regla. 

No hay regla sin su excepción. 

Hablábamos del amor 

En los viejos, Pedro amigo; 

Pues apoyando mi tesis, 

Cual un licenciado en letras, 

Me levanto, afirmo y digo: 

(irónico, haciendo cátedra del respaldo de 

una silla) 
Tus sesenta y mis sesenta 
Son cual dos doblones de oro 
Que acuñados tiempo atrás, 
Tiempo va que andan rodando, 

Y era justo, en tanto andar 
Perdieron su peso y sello 
Doblones siempre quedando 
Pero doblones tan pobres. 
Que como doy en pensar 

Y tengo por parecer 

En pago de alguna prenda 
No encontraréis mercader 
Que no dude al aceptar 

Y entre dientes no rezongue. 
{riendo) 

¡Que señor de Valdepeñas!, 
Siempre decidor, jovial. 
Ya lo Veis, genio y figura. . . 
Van hasta la sepultura. 
Más; hasta el juicio final. 
Os dejo el campo marqués, 
Voy á seguir con Homero, 

Pero hablaremos después. 
(apartándose á la izquierda, se sienta y 
finge reanudar su lectura) 



21 - 



EL CONJURO 



ESCENA III 
DICHOS - DON garcía - LOTARIO 

(PuerJa lateral izquierda, Lotario entrando, luego Don 
García) 



LOTARIO 
CONDESA 
PEDRO 
MARQUES 



garcía 

PEDRO 
ALDONZA 

garcía 

ALDONZA 



garcía 

ALDONZA 

garcía 

MARQUES 
CONDESA 



ALDONZA 



{anunciando) El doctor García Arjona. 
Que me place. 

Bien Venido, 
(a Aldonza) 

Ejemplar vuestro marido, 
Su puntualidad lo abona. 
{entrando) Besoos condesa la mano, 
Tanto honor señor marqués. 
Por fin amigo se os vé. 
¿Fuiteis por Santa Maria? 
No, perdona, lo olvidé. 
¿Cómo Arjona, que mi encargo 
Dio en saco roto otra vez? 
Responde, desmemoriado, 
¡¿Que pensará fray Rojer?! 
No te sulfures, Aldonza. 
jSi siempre fuiste un demonio! 
Y una deslenguada tú* 
{ap) Al tan feliz matrimonio 
Que le aguante Belcebú. 
Para luego esa guerrilla. 
{á Pedro) 

Ponce, arrimad una silla. 
Es Irene que me escama. 



- 22 - 



ACTO PRIMERO 



garcía 

MARQUES 



CONDESA 
MARQUES 



PEDRO 
MARQUES 

ALDONZA 

MARQUES 

GARCÍA 

MARQUES 



j¿No pesar por el convento?! 
¡Me la pagarás, jumento! 
¡Repara Aldonzaü! 

¡Un instante! 
Pido que os sentéis, galante. 
{todos sentados, ü marqués de pié) 
¿De que se trata marqués? 
De aguzar mucho el mollero... 
Que me deis la solución 
De una adivinanza quiero, 
Quien acierte, gana prenda. 
¿Y vale la pena el premio? 
Deduzco que basta y sobra 
Para pagar vuestro ingenio. 
De gran valor ha de ser 
Siendo Pedro Ponce un sabio, 
¡Ea! ¡Sellad ese labio! 
Venga el acertijo, pues. 
Cid, pensad, y resolved, {pausa) 
Blanco campo de batalla 
Donde la pasión estalla; 
En el norte, en suaves lomas. 
El nido de dos palomas, 
Que suele trocarse á ratos 
Según el viento que sopla 
En reñidero de gatos. 
En la choza ó el palacio 
Nunca falta campo tal; 
Ya señores, está dicha, 
Resta solo adivinar. 



- 23 



EL CONJURO 



GARCÍA 
AI,DOXZA 

MARQIES 
GARCÍA 

ALDONZA 

GARCÍA 

COXDESA 



PEDRO 

MARQUES 

PEDRO 



MARQUES 
GARCÍA 

CONDESA 
MARQUES 

ALDONZA 

GARCÍA 

PEDRO 

MARQUES 

PEDRO 
MARQUES 



Mucho embrollo, ¿que será? 

(para sí) ¿En reñidero de gatos?... 

{en alia voz) ¡El tejado ó el corral! 

{paseándose) Tibio Aldonza, continuad. 

{para si) ¿Suaves lomas y palomas?. . . 

{en alta voz) ¡Los senos de una mujer! 

{pellizcándole) ¡Parecéis un libertino! 

¡Tranquilo me dejareis! 

{para si) Tal afán me despepita, 

¿En el palacio ó la choza?. . . 

{en alta voz) ¡La pila de agua bendita' 

¿Acertó la respuesta esa? 

Frió, muy frió, condesa. 

(con suficiencia) Fácil es adivinar. 

La vía láctea presumo 

Que la respuesta será. 

¡Nones! ¿Os dais por Vencidos? 

Cázpita de atolladero, 

No la podré descifrar. 

Dadnos la respuesta al fin. 

{deteniéndose, tono solemne) 

\ El tálamo conyugal ! 

¡¡¿El tálamo conyugal?!! 

Si alguna duda tenéis 
Aquí Va la explicación. 
¿Y estará puesta en razón? 
Atendedme y juzgareis, {pausa) 
Blanco campo de batalla, 
Donde la pasión estalla. 



24 



ACTO PRIMERO 



El simil no está mal hecho, 

No dudareis que es el lecho. 

En el norte, en suaves lomas 

El nido de dos palomas. 

Es claro, las almohadas, 

Y el nido, donde reposan 

Arrullando enamoradas 

Dos cabezas que se rosan. 

¿Que suele trocarse á ratos 

Según el viento que sopla 

En reñidero de gatosF 

Claro también, nunca faltan 

Arañones y maullidos 

Entre marido y mujer. 
ALDONZA (resentida) Imprudente estáis, marqués. 

MARQUES En cuanto al jalón final: 

En la choza ó el palacio 

Nunca falta campo tal, 

Es una verdad tamaña. 

Pues amándose dos seres, 

Siempre encontrarán espacio 

Para un jergón ó una cama. 
CONDESA ¡Jesús! peligroso asunto. 

PEDRO {aparte) Tanta osadía me escama 

(en alta voz) Difusa la explicación. 
MARQUES Eso aboga en mi razón. 

Expliqué punto por punto. 
CONDESA ¿No sabéis otra marqués. 

Algo menos escabrosa? 
MARQUES ¿Pues cual será aquella cosa 



25 



EL CONJURO 



Que marca una distinción 
Y establece diferencia 
Entre el hombre y la mujer? 

CONDESA ¡ Por favor, no continuéis ! 

MARQUES El carácter en el hombre, 

La pasión, en la mujer. 

ALDONZA Es verdad, tiene razón. 

garcía Os felicito, muy bien. 

PEDRO ¿Quién os presta inspiración? 

marques El ingenio y la ocasión. 



ESCENA IV 

DICHOS - JARIFA 

(La condesa suena en un silbato de plata que pende 
de su cinturón; aparece por puerta lateral derecha Ja- 
rifa.) 

jarifa ¿Que me ordena su merced? 

CONDESA Los licores, golosinas, 

Y Jerez para el marqués. 

De paso avisad á Ñuño 

Para que lleve esas flores 

Al altar de San José. 

Haced de prisa. 
JARIFA Muy bien, {mutis) 

GARCÍA ¿Sabéis que el señor de Robles 

Espiró al amanecer? 
CONDESA Ramiro nos dio la nueva. 

MARQUES Lamentable nueva á fé, 



26 



ACTO PRIMERO 



Pero decid, aún se ignora 
Su heridor quien pudo ser. 
garcía Todo es misterio profundo; 

Se asegura solamente 
Que ha tres noches, dos de ronda, 
Con el jubón desprendido 

Y un estileto en el pecho, 
Le encontraron sin sentido 
De su casa á corto trecho. 

CONDESA Por su mano el desgraciado 

Dióse la muerte quizá. 
PEDRO Alguna riña, era bravo 

Y muy soberbio galán. 
MARQUES Siendo el arma un estileto. 

De un vengador italiano 

Veo palpable la mano. 
GARCÍA De Roma recién llegaba, 

Más él, á nadie nombró. 
CONDESA Que Dios le tenga en su gloria. 

Si al morir se arrepintió. 
ALDONZA Muy joven rindió su vida. 

JARIFA {entrando con una bandeja) 

La condesa está servida. 
CONDESA Colocad sobre la mesa. . . 

{pausa, mutis de Jarifa) 

No miréis en cumplimientos, 

Vuestro paladar elija. 
GARCÍA Yo tengo la vista fija 

Señora, en estos merengues. 

{al marqués, pasándole una botella) 



27 - 



El conjuro 



MARQUES 
ALDOXZA 

garcía 

ALDONZA 
MARQUES 

PEDRO 
CONDESA 

MARQUES 

garcía 

MARQUES 



ALDONZA 
CONDESA 



Vuestro vino favorito, 

Os abrirá el apetito. 

Nunca al Jerez hizo dengues 

Un hidalgo castellano. 

De éste licor Veneciano 

Yo prefiero, amiga mia. 

{sirviéndose) ¿Las rosquillas, están buenas? 

No seáis goloso, García. 

Permitid amigo Ponce 

Que os ofrezca una copita 

Del gran néctar jeresano. 

Gracias; está en buena mano. 

{ofreciendo de una bizcochero) 

¿Roscas, bollos y grajea? 
Tomaré una biscotela. 
{todos quedan servidos; el marqués con la 
copa en la mano se dirije hacia una ventana) 
Que Vinillo generoso. 
Lleno de fuego y de luz. 
Vaya, que hermoso torneo 
De belleza y juventud. 
{á la condesa) 
Nunca, ni Judith ni Ruth 
Fueron como vuestra Estrella. 
¡¿Y Ramiro?! Doncel noble 
De gallardosa apostura. 
Todo un bravo capitán. 
Soberbia pareja harán. 
¡Oh si Villada los viera! 
Fué su más ferviente anhelo 



- 28 



ACTO PRIMERO 



MARQUES 

PEDRO 

MARQUES 

CONDESA 
ALDONZA 
MARQUES 

PEDRO 

MARQUES 



UNA VOZ 
MARQUES 



Ver feliz esposa á Estrella. 

El conde mora en el cielo, 

Desde allí, viéndoles goza. 

La condesa cuando moza. . . . 

{le interrumpe, con una reverencia) 

... .De belleza era un modelo. 

Os pasáis ya de galante. 

Cuanto apasionado arranque. 

Es que un sol de primavera 

Triunfa siempre de la nieve. 

{aparte) El Jerez de la frontera 

Es quien vuestra lengua mueve. 

{mirando por la ventana) 

Como rien y comentan 

Lo gracioso y lo imprevisto 

De los lances de la pesca. 

{saludando con la mano) 

Ahora corren, ya me han Visto {peq. pau.) 

En tan desigual carrera 

Semejan flores enormes 

Que empujadas por el viento 

Van rodando en la pradera. 

{bullicio en el jardin— pausa) 

¿No venis, señor marqués? 

¡Vive Dios, otra que tal! 

Bien cierto que voy allá, 

Si en tal dulce, hechicera compañía, 

El corazón cansado se enardece, 

Y al son de vuestras risas juveniles 

El viejo ideal de mi pasión, florece. 



29 - 



ÉL CONJURO 



PEDRO 



MARQUES 



garcía 



MARQUES 



Enjambre alegre del pensil del mundo 
Eres, oh juventud, luz de la Vida. 
En el fanal de vuestros años veo 
El fiel trasunto de una edad perdida, 

Y al recordar mis risas, mis amores 
Mis años de doncel y de soldado. 
La corona de nieve de mis canas 
Es cual trofeo plácido y sagrado. 
¡Gloria á la juventud, viva la vida! 
Que el fuego del amor se inicie y arda. 
(levantando ¡a copa) 

Por vuestras hermosuras va lo dicho, 
Licia y Arminda, Flérida y Lisarda. 
{cristalinas carcajadas en el Jardín) 
Brindo por Luz y don Diego 
Brindo por vos, don Ramiro, 

Y agradeced, capitán 
Cortesanía tan bella, 
Por la que ganó el afán 
De tu alma, por Estrella. 

{bebe— risas y voces festejando al marqués) 

(aparte) Es un Etna el pecho mió. 

Mi sangre, lava en las venas. 

En primavera no hay penas. 

En el jardin todo canta. 

Bajemos pues al jardin. 

La tarde hermosa convida 

Con sus brisas y sus flores 

A un espléndido festín . . . 

. . .De aire, perfumes y vida. . . 



30 - 



ACTO PRIMERO 



ALDONZA 

CONDESA 
MARQUES 



garcía 

CONDESA 
PEDRO 

MARQUES 

PEDRO 
MARQUES 



PEDRO 



{cuelga á su cinto el estoque y coj'e de una 

silla el sombrero y el bastón.) 
La primavera gentil 
Derrotó al invierno crudo. 
Ya no hay frió ni hojas muertas. 
Bajemos pues al jardin 
(íí la condesa) 

De acompañaros del brazo 
El honor os solicito. 
{escondiendo unas roscasen elvirrete.) 
{aparte) Por SÍ me Viene apetito. 
{del brazo del marqués) 
En marcha. 

{á Aldonza) Señora mia, 
Aceptad mi compañía. 
{interponiéndose) 

Eh, que hacéis don Pedro Ponce 
¿Y quien irá con García 
Hombre corazón de bronce? 
{mascando su ira) 
¡ Permitid, señor marqués ! 
Nada, que hagáis lo que os mando, 
Sed gentil con nuestro amigo. 
{tomando el brazo de Aldonza) 
Y VOS, Aldonza, conmigo, 
Que como tengo dos ojos ^ 

Para miraros á entrambas, 
Tengo dos brazos también 
Que ofreceros á las dos. 
Si así lo diponeis vos. 



51 — 



EL CONJURO 



COÍJDESA 
MARQUES 

PEDRO 

CONDESA 
ALDONZA 
MARQUES 

ALDONZA 
CONDESA 
MARQUES 



ALDONZA 



¿Y bajaremos por fin? 

Adelante caballeros, 

No queremos escuderos. 

¡Vamos doctor al jardin! 

{mutis de ambos por el foro) 

Duras bromillas gastáis 

Se os ocurren unas cosas 

Yo soy así, disculpad. 

{caminando hacia el jardin) 

¡Ay, que perfume más suave! 

Mirad, que nubes hermosas. 

Al vernos en el umbral 

Se han inclinado las rosas, 

Nos saludan. 

¡Ja, ja, ja! 
{sus tres risas distintas persisten mientras 

bajan los cinco peldaños de la escalinata) 



ESCENA V 

Ñuño entrando por puerta lateral derecha, luego Jari- 
fa por la misma. 



NUNO 



¿Que lleve sin dilación 
Esas flores al convento?. 
Tal ministerio me escama, 
Dirán mañana en Sevilla 
Que soy algún Celestino 
Que en nombre de su señor 



ACTO PRIMERO 



JARIFA 



NUNO 
JARIFA 

rruÑo 

JARIFA 
ÑUÑO 



JARIFA 



Lleva ramos á una dama 

Y eso nunca ¡voto al cielo! 

Porque Ñuño Lope el paje 

Es noble. . . de corazón. . . 

. .¿De casa y nombre? No sé. (pausa) 

Siendo ya noche cerrada 

Noche obscura y tenebrosa, 

Junto á una vieja portada 

Una beata hallóme niño 

Envuelto en una pañosa. 

(caníurreandojUn abrazo y una rosa 

Transido de dolo y pena 

Porqué al destierro partía 

Diole el Cid á su Jimena. 

(saliendo por puerta lateral derecha) 
¡Ñuño! ¿Tú aquí todavía? 
Luchando con e) destino, 
Mi nobleza se reciente 
Si cumple tal desatino. 
¿Y que desatino es ese? 
El que forjó la condesa... 
¡Cargar yo con esas flores! 
Quita allá con tu nobleza. 
Conténtate con ser paje. 
De mi alcurnia y mi linaje 
Tengo un indicio evidente; 
La capa que me envolvía, 
Un blasón bordado en oro 
Me aseguran que tenía. 
Dale y dale ¡que porfía! 



— 33 



EL CONJURO 



La capa seguramente 

A su primitivo dueño 

Por un truhán fué robada. 
NüÑo ¡Que osáis decir, desdichada! 

(pequeña pausa— con tono salameró) 

Dejemos la discusión, 

Cumpliré con mi deber, 

Pero antes, gitana mia. 

Escanciadme Moscatel. 
JARIFA Hombre, no faltaba más 

ÑUÑO (sacando un pliego sellado) 

Pues no os entrego el papel 

Que tu Arnaldo envía amante. 
JARIFA Ñuño querido, al instante.... 

{mirando al trasluz una botella de cristal gra- 
nate) 

...De Moscatel ya no hay gota, 

¿De cual otro gustareis? 
ÑUÑO Del que saboreó el marqués. 

El tiene un gran paladar. 
JARIFA Bebe siempre de Jerez 

Aquí tenéis una copa. 
ÑUÑO Aquí tenéis el papel. 

JARIFA Se agradece .... despachad. 

ÑUÑO (con la copa en alto) 

Va por tí, por mí y por él, 

{en una apostura ridicula á fuerza de lucirla 

gallardosa, bebe, guiñando un ojo) 

Y ahora me llevo las flores 

Al altar de San José. 
JARIFA Id con Dios. 

ÑUÑO Quedad con él. {mutis) 



34 



ACTO PRIMERO 



ESCENA VI 
JARIFA 

Teme mancillar su honor 

Llevando al templo unas flores, 

Y en mis secretos amores 

Me sirve de redentor. 

Aspiremos el perfume 

De las flores del billete, 

Las cartitas de mi Arnaldo 

Todas son un ramillete. 

(leyendo) « Con la pasión de quereros 
Y el infierno de noveros 
Tengo el corazón ardiendo 
Como un carbón encendido. 
Yo estoy lo mismo amor mió 
En estas lineas os pido 
Que en la misa de las seis, 
Mañana, junto á la pila, 
Vuestro almohadón coloquéis. 
Desde el nicho de San Roque 
Os comeré con los ojos, 
Luego, si no os causa enojos 
En la mano os besaré. 

Que enojos me ha de causar 

No habrá oposición ninguna 

Si el roce que hace su boca 

Es más suave en realidad 

Que el contacto de una pluma. 

(tornando á leer) 



— 35 — 



EL CONJURO 



« Y sin más, Jarifa mia, 

« Rogándoos no faltéis, 

« Van cien besos de tu Arnaldo 

<< En los pliegues del papel», {besando 

la carta) 
El ruego de que no falte 
Está demás porqué iré. 
(coloca copas y botellas en la bandeja— mutis) 



ESCENA VII 

Don Ramiro y Estrella, del brazo, entran conversando 
por el foro 

RAMIRO Requiere el amor, misterio, 

Toda ostentación le enoja, 
¿No habéis advertido acaso 
Que las aves en sus cuitas 
Se escudan tras de las hojas? 
Para pláticas de amor 
A este lugar confesad 
Que es preferible el jardin. 
Si está solitario, sí, 
Más cuando por sus senderos 
Se pasean importunos. 
Me debéis dar la razón, 
Estamos mejor aquí. 
¿No es verdad? 

ESTRELLA (sentándose en un SO fájV OS \o decís. 



ESTRELLA 



RAMIRO 



- 36 



ACTO PRIMERO 



ESTRELLA 



RAMIRO 



RAMIRO (de pié, á su espalda, bajando la voz) 

. . . .Creéis pues en conjunciones 
De estrellas y luminares, 
¿Sois, decid, supersticiosa? 
¿Creéis que del alto cielo 
Con potencia misteriosa 
Influyen aquí en el suelo 
Como monarcas los astros? 
Estará mal que así sea, 
Pero os lo confieso, creo. 
(sonriendo) ¿Vos no creeis?. . 
En mi amor, 
En la pureza de tu alma 

Y en otra Vida y en Dios. 
{transición) 

Referidme vuestro sueño, 

Interpretaremos luego 

Su enigma, entrambos á dos. 
ESTRELLA Auoche me acosté . . . 
RAMIRO ¿Y qué? 

ESTRELLA {mirando al pais de su abanico) 

Me acosté pensando en vos. 
RAMIRO (sentándose) 

Permitidme, á Vuestro lado, 

Os escucharé mejor. 
ESTiíELLA Besé los pies de mi Dios, 

Dije mi oración postrera. 

Maté de un soplo la cera, 

Y quedé pensando en Vos. 
La luna, ilusión de plata, 



— 37 - 



EL CONJURO 



RAMIRO 

ESTRELLA 

RAMIRO 

ESTRELLA 



RAMIRO 



ESTRELLA 



Hacía de luz derroche 

Y el céfiro de la noche 
Plañía una serenata. 
Por la verde celosía, 
Silencioso, sin rumores, 
El perfume de las flores, 
Pisando en la luz, subía. 
En tanta tranquilidad 
Percibía claramente 

El m.urmurio de la fuente 
Llorando su soledad. 
Si tal exordio le cuadra, 
Muy bello el sueño será. 
Me interrumpís. 

Continuad. 

Y ya sintiendo por fin 
De las alas de Morfeo 
El tenue, Vago aleteo, 
Suspirando me dormí. 
Miré entonces descender 
Por cornisas y visillos 
Una legión de amorcillos 
Riendo y cantando á placer. 
Por la estancia se esparcieron 

Y alegres y bulliciosos 

En términos cariñosos . . . (pegueñisíma) 
...Mi belleza encarecieron (pausa) 

No fué cosa peregrina, 
Por que sois casi divina. 
Orlaron luego mi frente 



38 - 



ACTO PRIMERO 



De azahares y jazmines, 
Mientras flautas y violines 
Suspiraban dulcemente. 
Y ¡oh dicha! que no os asombre. 
Como un trino de avecillas 
En coro sus vocecillas 
Modulaban vuestro nombre. 
RAMIRO (/lineándose, le toma las manos) 

¡Oh Estrella! seguid narrando, 
Seguid narrando, mi bien. 
Que al par que Vos vais hablando, 
De mi prometido edén 
Voy los encantos gozando. 



ESCENA VIII 
DICHOS - DON PEDRO 

Al terminar la escena anterior, Don Pedro aparece sigi- 
losamente por el foro y permanece mudo á la puerta, en 
actitud indagadora. En la faz una mueca de envidiosa 
rabia. 

ESTRELLA Más de pronto, esto me pasma, 

Obscuridad repentina, 

Recojen una cortina 

Y se presenta un fantasma, {peq. pausa) 
PEDRO {aparte, con voz terrible) 

Me produce fiero horror 

Ese cuadro de placer, 

— 39 - 



EL CONJURO 



RAMIRO 
PEDRO 



ESTRELLA 

RAMIRO 

PEDRO 



ESTRELLA 
PEDRO 



ESTRELLA 



PEDRO 



Y un no se qué, tentador, 
Ese amor y esa mujer. 
¿Un fantasma? pesadilla. 
icón hipocresía sarcástica) 
El pichón, la tortoüUa, 
Se arrullan, según infiero. 
{aparte) Mi preceptor. 

{aparte— poniéndose de pié) ¡Majadero! 

En busca vengo del divino Homero 

{cogiendo el libro) 

Helo aquí, «La Odisea», (pausa) 

Para el sábado Estrella 

Yo os prometo traducir en cambio 

De la lección de Historia, 

Aquella parte hermosa 

Que refiere el encuentro 

De Ulises y Penélope su esposa. 

Con toda mi atención podéis contar. 

Y que' no se os olvide repasar, 

De los Sagrados Libros un capitulo, 

Comentaremos luego 

La historia de la virgen de Sunam 

La historia de Rebeca, 

Esposa prometida de Isaac. 

Nó. nó, estáis confundiendo. 

Estudiamos el Libro de los Reyes, 

De la serie, el tercero, 

Es aquella historia 

Que comienza diciendo: 

{con afectada pausa) 



40 - 



ACTO PRIMERO 



ESTRELLA 

RAMIRO 
PEDRO 
RAMIRO 
PEDRO 

RA]MIRO 

PEDRO 



Era el rey David ya viejo 

Y de edad muy avanzada, 

Y por más que le cubrían 

Su cuerpo en calor no entraba; 
Por lo que á una dijeron 
Sus viejos y fieles criados: 
Buscaremos para el lecho 
De nuestro rey y señor, 
Una virgen jovencita 
Que siendo su amante esposa 
Duerma con él á su lado 

Y le infunda algún calor. 
Buscaron pues por los pueblos 
De las tierras de Israel 

Una jovencita hermosa 

Y trajeronsela al rey. . . 
{interrumpiendo) 

Bien señor, repasaré. 

Erudito sois don Pedro. 

Hay un pasaje de Pedro . . . 

No le quiero conocer. {pequeña pausa) 

{con ira reconcentrada) 

Os dejaré á solas, pues. 

Seguid Estrella el relato 

(apárte)Vaya un Viejo mentecato. 

{marchándose) 

(aparte) ¡Ay de mí, perdí la calma, 

Y voy á infernar mi alma! 



41 - 



EL CONJURO 



RAMIRO 



ESTRELLA 



RAMIRO 



ESTRELLA 

RAMIRO 

ESTRELLA 



RAMIRO 



ESTRELLA 



RAMIRO 



ESCENA IX 
DICHOS — MENOS DON PEDRO 

(sentándose) 

Dejasteis en el instante 
Que un fantasma apareció. 
No quisiera continuar. 
Es un sueño aterrador. 
Eso prueba solamente, 
Que en esa tu blanca frente 
Hay mucha imaginación. 
Pues terminaré. 

Os escucho. 
En el fantasma mis ojos 
Se fijaban aterrados, 
Por los suyos deslumhrados, 
Redondos, fieros y rojos. 
¡Oh, que instante, no lo olvido... 
Al ver que se aproximaba 
Y terrible me miraba (sollozando) 
Quedé yerta y sin sentido! 
¡Oh, mi amor! ¿Porqué temer 
Ante una simple quimera? 
{con voz entrecortada) 
La terrible sombra era 
La sombra de Lucifer. 
Vamos, no seáis inocente. 
No creí que os apenaran 
De ensueños y pesadillas 



- 42 - 



ACTO PRIMERO 



ESTRELLA 



RAMIRO 



ESTRELLA 
RAMIRO 
ESTRELLA 
RAMIRO 



ESTRELLA 
RAMIRO 



ESTRELLA 



RAMIRO 



Las presentaciones vanas, 
Para el vulgo, gente necia. 
Buenas son esas patrañas. 
{con mimo) 

Enjugad Estrella el llanto, 
Mirad que mi anhelo frisa 
En ver muerta esa congoja 
Y dibujada en tus labios 
La gloria de una sonrisa. 
Siempre que en algo soñé. 
La realidad vi después. 
Poseo yo un talismán 
Que á tales aberraciones 
Presta cura radical, 
¿Le tenéis con vos? 

Si tal. 

¿Y cómo se emplea? 

Es fácil, 
Se le aplica suavemente 
En la mejilla ó la frente. 
¿Queréis que probemos? 

Sea. 
Pues si me dais el permiso... 
{la da un presuroso beso en la frente) 
{poniéndose de pié rápidamente, sonriendo 

Y tratando de fin/ir indignación) 
¡Jesús. ¿Que liaceis Capitán?!.., 
Ensayaba el talismán. 



43 - 



EL CONJURO 



ESCENA X 
DICHOS -DON DIEGO -DOÑA LUZ 

Don Diego y Dono Luz lle^^an y se detienen á la puer- 
ta del foro picarescamente asombrados. 



ESTRELLA 
RAMIRO 



DIEGO 
LUZ 



RAAllRO 
LUZ 



ESTRELLA 
LUZ 



RAMIRO 



Nos han visto, hora menguada. 

No Estrella, no vieron nada 

(la pareja adelanta) 

Lo declaro, nada vi. 

{maliciosamente, encubriéndose con el abanico) 

Yo no Vi, pero sentí. 

¿Que podéis haber sentido? 

Un sonido semejante 

Al que produce una perla 

Rodando en un alhajero; 

Un sonido sibilante 

Que tiene el alegre acento 

De una fusta que castiga 

Las suaves alas del viento; 

Un eco vago, un susurro 

Como un beso 

{aparté) No respiro. 

...Y si yerro, disculpad, 

Más pareceme notar 

Que del sonido en cuestión 

Aún dura la vibración 

En vuestro labio, Ramiro. 

¿Queréis decir que fué un beso?... 



44 - 



ACTO PRIMERO 



ESTRELLA 



LUZ 



RAMIRO 



ESTRELLA 



DIEGO 

RAMIRO 
LUZ 
DIEGO 
ESTRELLA 



{cobrando brios repentinamente) 
Y si fuera así, tú, Luz, 
Contéstame ¿que hay en eso? 
No lo negarás á fé. 
Os he visto en la glorieta 
Dar varios alguna vez. 
Me habéis visto, por piedad, 
No repitas, te lo ruego. 
{mirando hacia el parque) 
El de Rojas y el marqués. 
Están tirando al florete. 
{á Luz) 

Os vi desde el minarate 
{todos mirando por la ventana) 
Diera veinte contra diez 
A que triunfa Valdepeñas. 
A verlo vamos, ¡pardiez! 
Apresuremos el paso. 
Merma en sus ataques Rojas. 
Que brios los del marqués. 



ESCENA XI 

LOTARIO - luego DON PEDRO 

LOTARio Entrando por puerta lateral derecha con 

un candil encendido y un candelabro que co- 
locará sobre la mesa. 

En subir no tardarán. 

Ya obscurece, ha refrescado, 

¿Cerraré ó nó las ventanas? 

Las cierro y he de acertar. 



- 45 



EL CONJURO 



PEDRO 



LOTARIO 



PEDRO 
LOTARIO 



PEDRO 



LOTARIO 
PEDRO 



Estos blandos palaciegos 

De encajes y muselina 

Son gentes de constipar 

Con la menor ventolina. 

{cierra ambas ventanas; encendiendo un pá- 
vilo en el candil) 

Fiat lux, en las bugias. 

{entrando por el foro) 

Lotario, os tengo de hablar. 

(volviéndose) 

Señor, podéis empezar, 

Os escucho. 

Encended. 

{encendiendo el candelabro) 

{aparte) De esta me hundo sin remedio 

Ya sabrá seguramente 

Que de noche á la bodega 

Entrar suelo impunemente. 

{que se tiá cerciorado de que nadie les es- 
cucha, se le acerca f en voz baja) 

Es cosa de poca monta 

La que os voy á encomendar. 

Le daré fiel cumplimiento. 

He puesto mi entendimiento 

En favor de una obra grande, 

Que requiere ilustración, 

Mucho estudio, y gran aliento. 

Escribiendo estoy las crónicas 

De Pelayo y sus campañas 

Y me faltan ciertos datos 

De don Sancho y sus hazañas. 



46 — 



ACTO PRIMERO 



LOTARIO 



PEDRO 



LOTARIO 
PEDRO 



LOTARIO 



PEDRO 



LOTARIO 



PEDRO 



Como me apremia el hallarlos 

Pienso velar esta noche; 

¿Tenéis con vos el llavin 

Del escotillón secreto 

Que á la linde del jardin 

Paso da á la biblioteca? 

{sacándolo de un manojo de llaves) 

Aquí está, servios de él. 

Dejadlo para después, 

Ahora andad y cuidad bien 

Que cerraduras y goznes, 

Fieles marchen y sin ruido. 

¿Nada mas?, seréis servido. 

Si corriente le encontráis 

El llavin dejad al punto 

A la vista, en mi aposento. 

{pequeña pausa, ofreciéndole un bolsillo) 

Van aqui buenos doblones 

En premio á tu acatamiento. 

¡Tanta generosidad! 

{sopesándolo) 

Tengo aquí para buen rato 

{tartamudeando) 

\ Si sentís algo, sois sordo, 

Y si algo decís, os mato ! 

{con voz suave y una mueca por sonrisa) 

Retiraos y andad con tiento. 

Seré fiel á la consigna. 

{aparte)Es un tuno y algo trama {mutis) 

{bullicio por el foro) 

{con fiereza) 

Comenzó el terrible drama. 



47 



EL CONJURO 



ESCENA XII 

DON PEDRO-LA CONDESA-DOÑA ALDONZA-DOÑA 
ESTRELLA-DOÑA LUZ-DOÑA LINDOLFA-EL MAR- 
QUES-DON GARCIA-DON DIEGO-DON RAMIRO- 
ROJAS-CIRILO-DAMAS Y CABALLEROS. 

Don Pedro junto á la mesa fingiendo leer en su Odi- 
sea; por parejas van entrando los personajes y se dise- 
minan conversando por el vestíbulo. 



CONDESA 


{al marqués) 




Don Pedro, siempre estudiando. 


MARQUES 


Se quemará las pestañas. 




{á Pedro) 




De Ponce ¿Que vais buscando 




Con tanto y tanto estudiar? 


PEDRO 


La piedra filosofal. 


MARQUES 


Abandonad tal empeño 




Y buscad mejor, alguna 




Panacea universal. 


CONDESA 


Llevadme donde mi amigo 




El honorable sillón. 


ALD0N2A 


Que tarde más bella. 


ROJAS 


Cierto. 




Pinta muy bien la estación. 


GAKCIA 


Friegas de aceite caliente 




Y parches de trementina, 




Es lo mejor. 


LINDOLFA 


¿Y en la angina? 


GARCÍA 


También aceite caliente 


' 


Y beber el agua tibia 



- 48 — 



ACTO PRIMERO 



LINDOLFa 



garcía 



LUZ 



CIRILO 



LINDOLFA 



MARQUES 



ROJAS 



CONDESA 
LINDOLFA 



Es un remedio infalible 

A la larga, siempre cura, 

Y su empleo, siempre alivia. 

{tosiendo con coquetería) 

¿No Veis? me falta el aliento. 

Usando el medicamento 

Curaréis en pocos días. 

{á Estrella) 

Dadnos un poco de música 

{con voz atiplada) 

Que felicísima idea, {presentando el laúd 

que debe hallarse junto á un Jarrón con flores) 

Está templado y corriente 

Hacednos soñar, Estrella. 

Propongo que antes repita 

El marqués su adivinanza. 

El doctor la recomienda 

Como modelo acabado 

De donaire, ingenio y gracia. 

Es harta bondad notoria 

Alabar las perfecciones 

Que mi acertijo no tiene. 

Me saben todos á gloria 

Tus chistes amigo mió; 

Venga pues la adivinanza 

Que por venir de quien viene 

Debe ser interesante . , . 

Aunque un tantico picante. 

{con un mohin de insinuación) 

Yo OS lo pido, no os neguéis. 



49 - 



EL CONJURO 



CIRILO 
VARIOS 
MARQXJES 



PEDRO 
MARQUES 



UNDOLFA 
CIRILO 

garcía 
lindolfa 



Decidla, señor marqués. 

¡Que la diga! ¡Que la diga¡ 

Tan clamoroso argumento 

Es nobleza y ésta obliga, 

¡ Señores;! oido atento — 

De ingenio hacéis siempre alarde. 

El que la respuesta sepa 

Que en su coleto la guarde, (pausa) 

{sonrisas y cuchicheos) 

Blanco campo de batalla 

Donde la pasión estalla ; 

En el norte, en suaves lomas 

El nido de dos palomas 

Que suele trocarse a ratos 

Según el viento que sopla 

En reñidero de gatos. 

En la choza ó el palacio 

Nunca falta campo tal. 

Cumplí con vuestro deseo. 

Resta solo adivinar. 

¿Ello será? 

No lo infiero. 

. .El tálamo conyugal. . 

{tapándose la boca apresuradamente) 

Se me escapó. 

{ofendida en su recato de virgen senil) 

¡ Liviandad ! 

Las últimas palabras se pierden entre el es- 
truendo de las risas y aplausos de los con- 
tertulios. Doña Aldonza amonesta á Don 
Garcia. Estrella preludia en el laúd. Don 
Pedro la contempla con fija avidez. La noche 
ha bajado sobre el jardín. 



TELÓN LENTO 



— 50 



ACTO SEGUNDO 



"Alma de ángel, cuerpo profanado', 

(Arsenio Houssaye— EL CONTRATO DEL DIABLO— Cap. LV.) 



ACTO SEGUNDO 

Un gabinete - biblioteca. 

A los lados, en tallada estan- 
tería, libros, infolios y pamfíetos; 
en los testeros, bustos de yeso deí 
género clásico. 

Junto al muro del fondo y en 
el centro un profundo diván de 
damasco carmesí; algunas butacas 
y poltronas convenientemente dis- 
tribuidas. 

En el último término y á derecha 
é izquierda, angostas puertas ocha- 
vadas con colgaduras bordadas de 
blasones; puertas laterales. 

Junto al diván y á la derecha, 
en un altarito improvisado, sobre 
su negra cru2, espira un Cristo de 
marfil* Es de noche» 



ACTO SEGUNDO 



JARIFA 



NUNO 



JARIFA 



NXJNO 



JARIFA 



NUNO 
JARIFA 



ESCENA PRIMERA 
JARIFA - LUEGO ÑUÑO 

{con un pebetero humeante en la diestra) 
Buen incienso el de las monjas, 
¿Con qué le harán las taimadas? 
El especiero judio 
No le vende tan fragante. 
{asomándose por puerta lateral izquierda) 
¿Entro Jarifa? 

Adelante, 
Despachad, ¿que me queréis? 
{con afectación) 
Que otros moditos gastéis 
Cuando alternáis con la gente. " 
Siempre, necio, impertinente. 
Andáis buscando ocasiones 
De fruncir el entrecejo. 
De buenas formas espejo.... 
Dejemos esas canciones 
Para mejor ocasión. 
{mimosamente) 



55 



ACTO SEGUNDO 





¿Alguna nueva te traes? 






Me lo dice el corazón. 




ÑUÑO 


¿Nueva? ninguna á fé mia, 
Que es en mi, ya cosa vieja 
Serviros de mandadero. 




JARIFA 


Porque sois un caballero 
Arnaldo confia en vos. 




ÑUÑO 


{enseñando un billete) 
Con este, llevo la cuenta, 
Van cabales, veintidós, 
Y cuatro que tu cortejo 
No cumple lo estipulado 
Soltándome una moneda; 
Pues como esto se repita 
Yo te prometo 




JARIFA 


{que ha leido á hurtadillas el billete) 
{ap.) Una cita. 




ÑUÑO 


Este cargo de confianza 

Sin ambajes, renunciar. 






{oyen un estridente alarido que parte de la 




derecha) 




JARIFA 


¡Virgen pura! 




ÑUÑO 


¡Pobre niña! 
Dios confunda á Satanás. 
{otro alarido — pausa) 




JARIFA 


Permita el cielo su cura. 




ÑUÑO 


Maldades permite el cielo 
Que no las puedo sufrir, 
¿Quien las sufre? Consentir 
Al murciélago Satán 





- 56 



EL CONJURO 



JARIFA 



NUNO 



JARIFA 



NUNO 



JARIFA 
ÑUÑO 



JARIFA 



Que en el cuerpo de esa virgen, 
Buena, pura, enamorada, 
Establezca su morada. 
Es una grande maldad. 
Habéis dicho una heregía, 

Acusaos en confesión. 
¿Heregia? ¡voto á brios! 
Tan hombre soy en mis cosas 
Que á la misma Inquisición 
Capaz soy de repetirlo [otro grito) 
Callad, me pongo á temblar 
Al prolongado rugido 
De ese estridente alarido 
Que tiene algo de infernal. 
Yo no tiemblo, resguardado 
Estoy de los maleficios 
Por estas hierbas segadas 
En la noche de San Juan. 
{muestra unas que saca de la escarsela) 
¿Que te embaucó algún gitano? 
¿Embaucarme? Si villano 
Alguno intentara tal, 
Por mi hidalguía te juro 
Que le acentara la mano. 
Si estas hierbas adquirí, 
Fué por saber de contado 
Que son ellas talismanes 
De resultados seguros 
Contra polvos y conjuros. 
Para aplacar la inclemencia 



57 — 



ACTO SEGUNDO 



De los despiadados astros 

No le valió su inocencia 

Ni recibir en la pila 

El bello nombre de Estrella. 
ÑUÑO {con suficiencia) 

Para evitar la querella 

De los astros enemigos 

Solo hay un remedio. . . 
JARIFA ¿Cuál? 

ÑUÑO Una plegaria elevar 

A la purísima Virgen 

De Abril, el dia primero 

Cuando atento el campanero 

Las ocho dá en repicar. {nuevo grito) 
JARIFA Otra Vez ruge el maldito. 

ÑUÑO {aparte — perdiendo su tranquilidad) 

¡Cruz Demonio, cruz Satán! {pausa) 

¿Sabes tú como obraría 

Si fuera un mágico yó, 

Prodigioso en artes buenas 

Con la protección de Dios? 

Montaría en un caballo 

Lleno del fuego andaluz 

Llevando como un cruzado 

Sujeta al pecho, una cruz; 

Y armado de todas armas, 

El continental marcial 

Retaría al enemigo 

A un combate singular. 

Al torneo acudiría. 



58 



EL CONJURO 



Bajo forma de dragón 
Lumbre echando por los ojos 

Y agitando el espolón; 

iMás yo, cual nuevo San Jorge 
Lleno de noble furor 
Le aplastaría al empuje 
De mi brazo redentor; 

Y orgulloso y altanero 
De mi hazaña varonil, 
Su cabeza, cual trofeo 
Me apropiaría, y gentil, 
Iría de doña Estrella 
Ya libre de todo mal, 
A brindarle mi victoria 

Y sus manos á besar. 
JARIFA Pareces un paladín. 

Más déjate de brabatas 
Que calientan el magin. 

ÑUÑO Alguien viene. 

JARIFA Vete pues. 

ÑUÑO Aguarda; dile á tu Arnaldo, 

Que si no me abona el saldo, 
De atento correveidile, 
Nunca más le serviré. 
{mutis por puerta lat. izq.) 

JARIFA . No gruñas, se lo diré. 



59 



ACTO SEGUNDO 



JARIFA 



ESCENA II 
JARIFA 

El Señor Penitenciario. 

¿Si vendrá á dar testimonio 

Que la pobre doña Estrella 

Está en uñas del Demonio? 

[haciendo una reverencia recoje el cortinón 
de la puerta ochavada izquierda, dando 
paso á las personas de la escena tercera^ 
mutis por la puerta lat. izquierda.) 



ESCENA III 
CONDESA-ESCOBEDO 

CONDESA Pasad, reverendo, vos. 

EscoBEDo Dama sois. 

CONDESA Vos sacerdote, 

Os corresponde el honor. 

ESCOBEDO Siendo así... 

CONDESA {entran) 

Grave favor. 
Solicitaba mi afán 
Desesperado, anheloso 
De consejos y consuelos. 
Por ello os mandé llamar. 

ESCOBEDO Aquí me tenéis, mandad 



60 



EL CONJURO 



CONDESA 



ESCOBEDO 



CONDESA 



ESCOBEDO 



CONDESA 



ESCOBEDO 
CONDESA 
ESCOBEDO 
CONDESA 



ESCOBEDO 



Sentaos; disimulad 
La molestia. 
{ambos toman asiento) 

¡Oh buen Dios! 
En mi santo ministerio, 
Las molestias solo son 
Zapadoras, que del cielo 
Van allanando el camino; 

Y es el cielo última patria. 

Y es la vida una batalla 
Donde el débil corazón 
Acosado de enemigos 

Se rinde por fin y estalla. 
¿Tenéis el vuestro empeñado, 
Condesa, en algún combate? 
Le tengo en lo íntimo herido. 
En mi afección más profunda 

Y sangrará hasta la muerte. 
Si vuestras santas virtudes 
Por milagro no le curan. 
{sollozos) 

¿Que tenéis, por Dios, condesa? 
Mi hija Estrella. . . 

¿Enferma está? 
Mejor fuera padre mío 
Corporal enfermedad; 
Es su alma, su alma tan pura, 
La que hoy sufre desolada 
En posesión del demonio. 
¿Que decis, por San Antonio?. . . 



61 



ACTO SEGUNDO 



ESCOBEDO 

CONDESA 

ESCOBEDO 

CONDESA 

ESCOBEDO 



CONDESA 



Vuestra mente desvaría 
CONDESA Juzgad si es honda la herida 

Que tengo en el corazón. 

{la condesa se lamenta apoyando su frente en 
una mano; la otra, suelta con abandono, ha 
dejado caer un fino pañuelo que el Peni- 
tenciario recoje) 

¿Poseída? Error acaso. 

¡Qué injusticia, justo cielo! 

Aquí está vuestro pañuelo. 

Gracias. 

Referidme el caso {pausa) 

[la condesa vierte en su pañuelo unas gotas 
de ámbar de un pomo; el Penitenciario aspi- 
ra rapé) 

Va para los quince días 

Que de su alcoba no sale; 

Hecha presa de la fiebre 

Despertóse una mañana 

Voluntariosa y huraña. 

La luz, que alegra y alumbra. 

Fué su victima primera, 

Mandó cerrar el postigo 

Para que entrar no pudiera. 

Sus francos y bellos ojos 

Se trocaron en esquivos, 

Y el casal de torcasillas 

Criadas por el preceptor, 

Estrañando están sus mimos 

De la jaula en un rincón. 
ESCOBEDO éY cambio tan repentino, 



— b2 



EL CONJURO 



A qué atribuís? 

CONDESA Al destino. 

EscoBEDo ¡Destino! Palabra insana 

En labios de una cristiana. 
Decid más bien que el Señor, 
Que rige y gobierna todo, 
Para en su gloria mayor 
Lo dispuso de ese modo. 
Es verdad, pequé buen Padre, 
Que me perdonéis os ruego. 
El dolor es como el fuego, 
Todo lo arrasa. 

¿Qué más? 
Sabréis que ya compromiso 
De pronto enlace tenía 
Con un noble y capitán. 
Si señora, algo sabía. 
Pues mi tierno afán presume 
Que esos amores son causa 
De su inesplicable mal. 
¿Y en qué os fundáis? 

Escuchad: 
En sus continuos delirios 
Con mueca de horror le nombra 
Y grita que sus martirios 
Debidos son de consuno 
A su recuerdo y su sombra 
Que por todas partes vé. 

ESCOBEDO ¿Y la opinión del galán 
Me podéis decir cual es? 



CONDESA 



ESCOBEDO 
CONDESA 



ESCOBEDO 
CONDESA 



ESCOBEDO 
CONDESA 



63 



ACTO SEGUNDO 



CONDESA 



ESCOBEDO 



CONDESA 



ESCOBEDO 



CONDESA 
ESCOBEDO 



A las instancias de Estrella 
En una esquela á Ramiro, 
Sin exponerle razones, 
Le rogué que suspendiera 
Sus visitas y atenciones. 
Así pues que nada sé. 
¿A algún físico ó galeno 
Pedisteis el parecer? 
García Arjona la vio 
Constatando que la fiebre 
Turba su ánimo y razón, 

Y en los nervios encontrando 
Una gran exicitación; 
Recetó dieta y descanso 

Más don Pedro que es un sabio 
Dictaminó sin dudar 
Que la niña se encontraba 
En las redes de Satán, 

Y acto continuo empezó 
A aplicarla un tratamiento 
Que San Martin recomienda 
Como' lavaje eficaz. 

Para exorzcisarla luego 
Si es imprecación de mal 
La que sufre. 
(un alarido desesperante) 

Santo cielo. 
De energúmeno es el grito. 
Que Dios confunda al precito. 
Verla quiero, desdichada. 
{levantándose) 
Acompañadme condesa 



64 



EL CONJURO 



CONDESA 



ESCOBEDO 



CONDESA 



Id solamente con Dios, 

Aldonza os recibirá. 

Orad, condesa, entretanto, 

Que el que entre blasfemias Vive, 

No resiste á la oración. {mutis) 

¡Altos cielos, compasión! 



ESCENA IV 
CONDESA - ÑUÑO 



CONDESA 



NUNO 



Si la fé milagros obra, 

La fé en el alma me sobra, 

Esperemos. «Dios te salve», 

«Mi madre, reina y señora», 

«Madre de misericordia», 

«Vida y dulzura, esperanza...» 

{entrando por puerta ochavada izquierda se 

detiene á un paso del marco, inmóvil, recto, 

imperturbable y anuncia:) 
El señor de la Templanza, 
Caballero de Santiago, 
Don Félix de los Pinares, 
Montalvan de las Celdeñas, 
Y marqués de Valdepeñas, 
A la viuda de Villada 
Implorando su clemencia 
Por ser hora intempestiva 
Para ofrecer rendimientos, 
La merced de corta audiencia 



65 - 



ACTO SEGUNDO 



Solicita con empeño. 
CONDESA Os tengo ya dicho, Ñuño, 

Que me irrita y con razón. 
Esa oratoria tan grave 
Y el lenguaje altisonante 
Que gastáis sin ton ni son. 
Persona es que lo merece 
La que os anuncio, señora. 
¿Queréis callar? Otra vez. 
Suprimid nombres y títulos; 
Haced pasar al marqués. 
(aparie)?\xes SÍ todo lo suprimo, 
Para aimnciar ¿cómo haré? (mutis) 
(los ojos de la condesa fijos en las medallas 

de su rosario, se enloman al influjo de una 

dolorosa meditación. 



NUNO 



CONDESA 



xuxo 



ESCENA V 
CONDESA - JARIFA 

JARIFA (jwr puerta lateral derecha, cojiendo un deter- 

minado libro de los estantes) 

Dejamos ayer señora, 

En el preciso momento 

Que la bella infanta Oriana 

Y el caliallero Amadís 

Van á casarse por fin. 
CONDESA {con languidez) 

¿Eres tú, Jarifa? Os libro 

— 66 - 



ÉL CONJURO 



JARIFA 
CONDESA 



TARIFA 



De la lectura esta noche. 

El marqués desea hablarme 

Y presintiendo aun desdichas 

No estoy para solasarme 

Oyendo esas aventuras. 

¿ En nada puedo servirla ? 

Nada quiero, podéis iros 

Que ya el marqués se avecina. 

{la condesa apaga las candelas que arden 

junto al Cristo) 
{aparté) Buena ganga ; en la cocina 
Continuaré la lectura, {mutis) 





ESCENA VI 




CONDESA - MAFíQUES 


MARQUES 


{saludando al entrar por puerta ochavada iz- 




quierda.) 




Condesa. 


CONDESA 


Bien venido seáis marqués. 


MARQUES 


Hace hora corta que del campo llego 




Y me apresura á veros cierto ruego. 


CONDESA 


¿Que Venís de embajada? 


-MARQUES 


{sentándose) 




Ya lo veis. 


CONDESA 


A fé que no comprendo la razón. 


MARQUES 


Ella es grande condesa, ¡oh triste suerte! 




Se trata de la vida ó de la muerte... 


CONDESA 


¿De la muerte?. . . 



67 - 



ACTO SEGUNDO 



MARQUES 

CONDESA 
MARQUES 

CONDESA 
MARQUES 
CONDESA 

MARQUES 



CONDESA 



MARQUES 



CONDESA 



De un bravo corazón. 

¿No comprendéis aun? 
Me lo figuro. 

Ramiro es quien me envía, saber quiere 
Quien enconó esa flecha que le hiere 
Con cruel ensañamiento. 
ipara si) Trance duro. 
¿Qué sinrazón su ensueño desbarata? 
El rompimiento resolviólo Estrella, 
De todo punto ignoro la querella. 
Tal proceder abona el de una ingrata 
Y no es gazmoña ni desleal la niña, 
De una causa son hijos los efectos, 
Así, cuando la roen los insectos 
No cuelgan los racimos de la viña. 
Inquerid pues la causa, debe haberla, 
Si encontráis un indicio, ya es bastante, 
Una paja detiene al elefante 
En su camino, y el coral ó la perla 
Al delfín de la mar. 

No le presiento, 
No atinaré con él. 
Mal que le cuadre. 
De sus hijas saber debe una madre 
Los secretos, las ansias... 

Que tormento. 
¿No comprendéis, amigo, mi martirio? 
¿No veis que lloro? A lástima acreedora 
Soy, todos me la niegan. Matadora, 
La pena me asesina. En un delirio 



68 - 



EL CONJURO 



MAROUES 



CONDESA 

MARQUES 

CONDESA 

MARQUES 



CONDESA 
MARQUES 



CONDESA 



3IARQUES 



Vi trocarse mi dicha en cruel dolor. 
Dolor que ha de cesar; nada hay estable 
En este mundo bello y miserable. 
Consolaos; enfermos del amor, 
Con e! amor se curan ; á Ramiro 
Le volveré á la gloria, pues diciendo 
Que en el alma de Estrella hay brasa 

ardiendo 
Que es forzoso avivar con un suspiro, 

El vendrá y de hinojos 

Fuego, sí, 
Os seré franca, llamas del infierno 
Envuelven á mi Estrella. 
{admirado Y bromista) ¡Cielos, cuerno! 
Pero, miradme amiga, ¿qué decís? 
Que esclava es del demonio la infelice. 
¡la, ja! Me hacéis reir: la tal pamplina 
Hija es de una agudeza peregrina 
Por lo insensata. 

El preceptor lo dice. 
¿De Ponce?, un hombre instruido dando 

aliento 
A esas farsas de dueñas con chochera, 

Y vos le secundáis, ¿quién lo creyera? 
Designio fué de Dios y yo no intento 
Ponerlo en duda. 

{con socarronería) Dios regala al mundo 
Mujeres que son ángeles del cielo, 

Y no sería Dios, yo lo recelo. 

Si convirtiera en diablo tremebundo 



69 - 



ACTO SEGUNDO 



CONDESA 
MARQUES 

CONDESA 
MARQUES 



CONDESA 



MARQUES 



Al más bello ejemplar, {pausa) 

Más ya me asedia 
La premura del tiempo. Mi embajada 
Trascendental, termina malhadada, 
{levantándose) 

En un jocoso asunto de comedia 
Adiós condesa. 

¿Os vais? 
Con sentimiento 

De no salir en mi demanda airoso. 
¿Que diréis á Ramiro?. . . 
¿Al galán brioso? 

Veremos; buscaré algún argumento 
Que le calme; pondrele en entredicho 
Por algunos dias, pero oidme bien: 
(sentenciosamente,) 

Que se vuelva á su infierno Lucifer 
Y que cese vuestra hija en su capricho. 
Os saludo condesa. 

Adiós marqués. 
Cautela os recomiendo. 
{con una reverencia) La tendré. {mutis.) 



- 70 



EL CONJURO 



PEDRO 



CONDESA 
PEDRO 



CONDESA 



PEDRO 



CONDESA 



PEDRO 



CONDESA 



ESCENA VII 
CONDESA - DON PEDRO 

{apartando el cortinón de la puerta lateral 

izquierda: en la otra mano un libro^) 
¿El permiso dais, condesa? 
Le tenéis, entrad. 
{entrando) Por fin 
Dejóse ver Valdepeñas. 
De retirarse concluye; 
Es buen amigo el marqués. 
Siempre igual cosa pensé, 
Más mucho llegó á extrañarme 
Que él tan pródigo en visitas 
Se eclipsase á punto tal. 
Que la luz de sus blasones 
No llegara hasta nosotros 
Por quince dias ó más. 
En tierras de Valdepeñas 
Ausente estuvo este tiempo; 
Cuando en Sevilla se encuentra 
Su presencia no escatima. 
{irónico) 

Gusta el buey del buen abrigo . . . 
Fué el inseparable amigo 
Del conde, que en paz descanse. 
Cuando murió, acrecentóse 
El gran aprecio y estima 
Que nos tiene. 



71 - 



ACTO SEGUNDO 



PEDRO 



CONDESA 



PEDRO 
CONDESA 



PEDRO 
CONDESA 



PEDRO 



CONDESA 

PEDRO 

CONDESA 



No lo niego, 
A vos y á la pobre enferma 
Siempre ha distinguido, más... 
(incomodada) 

jMás qué! ¿Osareis dudar 
De la hidalguía en persona? 

¿Yo? 
Vos, sí, por creer estoy 
Que le juzgáis con inquina, 
Y tal proceder no abona 
Ni bondad ni buen criterio 
En un sabio como vos. . . 
Condesa. 

(suavemente) No OS enconéis, 
Dije que por creerlo estaba 
Más no pasaré de ahí. 
Las pruebas de vuestro celo 
Inducen á que os estime, 
Sois muy bueno. 

Soy señora, 
Como plugo hacerme al cielo. 
(recorre la estantería \' coloca el libro en su 

puesto) 
Sentaos don Pedro. 
{haciéndolo) Gracias, (pausa) 
Rehacio el marqués ha estado 
En dar crédito al suceso. 
Todo se lo he relatado 
Referente al mal de Estrella. 
El opina en conclusión 



72 



EL CONJURO 



PEDRO 



CONDESA 



PEDRO 
CONDESA 



PEDRO 



CONDESA 



PEDRO 



CONDESA 



Que Victima somos todos 
De un veleidoso capricho 
De su incauto corazón. 
En tan seria circunstancia 
A gastar bromas se atreve, 
Costumbre es esa muy rancia 

Y mal le cuadra. 

Rió mucho 

Al saber que de las llamas 

Y furias infernales, era presa. 
Mal cristiano, fama tiene. 

En Dios creyente, 
Se burla constantemente. 
Del infierno y Satanás. 
Es un alma mundana! ; 
El ambiente que lo envuelve 
A la fé es poco propicio. 
Lo que me saca de quicio 
Es pensar que contener 
No logre á Ramiro. 

¡Bah! 
Todo temor desechad 
Que yo, condesa, vigilo. 
{toque de campanas, pansa) 
Las ocho. 

Por los que penan 

Hagamos nuestra oración. 
(persignándose, la condesa se arrodilla fijos 
los ojos en la cruz.) 



- 73 - 



ACTO SEGUNDO 



PEDRO 



CONDESA 
PEDRO 

CONDESA 



Ave María Purísima 

{sigue su rezo á media voz) 

{con una rodilla en tierra, primer término, de 

perfil al altar, contesta:) 
Sin pecado concebida. 

{pausa) 
\ Maldición sobre mi vida ! 
¿Que es lo que hice? Horror me tengo^ 

{pequeña pausa) 
Ánima en pena es mi alma 
Que sufre en el purgatorio 
De fieros remordientos, 
Les siento aquí, turbulentos, 
Morder mi negra conciencia, 
Con avidez, sin clemencia. 
Cual solifugas me pinchan, 
Como sierpes me envenenan, 
¡Oh! las benditas que penan 
Envueltas en sacras llamas. 
No sufren, nó, maldición, 
Los rigores y tormentos 
Que estrujan mi corazón. 
Que Dios las libre de penas 
Y las lleve á descansar, 
{ambos a dos se persignan y ponen de pié.) 
{sentándose) 

Buena cosa es el rezar, 
Además de lenitivo 
Para dudas y quebrantos. 
Suele darnos la oración 
Momentos de inspiración. 



- 74 - 



EL CONJURO 





Lo digo, porqué al orar 




Ocurrióseme pensar 




En una saludadora 




Que en Estepa, según fama, 




Hace curas portentosas 




Ahuyentando á los demonios 




Con extrema perfección. 


PEDRO 


En un tiempo las hacía 




Y según tengo entendido, 




Fueron ellas celebradas. 




En gran manera. 


CONDESA 


¿Estepa, 




Queda lejos de Sevilla? 


PEDRO 


Dista muy breves jornadas. 


CONDESA 


Pues entonces, ordenad. 




Que en mi nombre, á toda prisa 




Por que Venga, se le entregue 




Todo el dinero que exija. 




Quiero que su ciencia pruebe 




Si curar logra á mi hija. 


PEDRO 


No lo hará, que se lo impiden 




Los achaques de su edad. 




La vieja saludadora 




Pasa ya de una centuaria. 


CONDESA 


Que lo intente. 


PEDRO 


Fuera en vano. 




Para sus frágiles huesos 




Es larga la distancia 




En demasía . . . veinte años 




Lleva encamada. 



- 75 — 



ACTO SEGUNDO 



PEDRO 

CONDESA 



FEDRO 



CONDESA 



PEDRO 



CONDESA 



PEDRO 



CONDESA 



PEDRO 



Carrozas 
Hay varias, enviarle una. 
Malos están los caminos. 
No hay imposibles don Pedro, 
Tráiganla en silla de manos. 
Aunque difícil señora 
Es ese el único medio, 
Voy á disponer las cosas 
Para que todo se haga 
Según es vuestro deseo, 
Aunque firmemente creo 
Que fuera más acertado, 
Esperar el resultado, 
Del tratamiento. 

En verdad, 
Tenéis sobrada razón, 
Será más justo esperar. 
Decis bien, {apañe) ¡Para fingir. 
Las fuerzas me faltan ya! 
También es de conveniencia 
Al reverendo Escobedo 
Pedir consejo. 
(asombrado) \ Escobedo ! 
¿Le habéis Visto, habéis hablado? 
Hice que á llamarle fueran 
Y tiempo hace que ha llegado. 
(palideciendo) 

¿Está aquí el Penitenciario? 
{golpeando las manos) 
¡Hola! ¡Lotario, Lotario! (pequeña pausa) 



— 76 — 



EL CONJURO 



A Estepa parto al momento. 
CONDESA ¿Qué pensáis, don Pedro, hacer? 

PEDRO Ir en busca de la maga, 

Estaremos en palacio 

Mañana al amanecer. 



ESCENA VIII 
DICHOS - LOTARIO 



LOTARIO 



PEDRO 



LOTARIO 
PEDRO 



LOTARIO 



CONDESA 



PEDRO 



CONDESA 



{acudiendo por puerta lateral derecha) 
¿Usarced llama? 

Lotario, 
Enjaezado, sin tardanza, 
Con arreos de camino 
Tenedme listo un caballo. 
¿Cuál, señor? 

El Temerario, 
Pronto haced, sin dilación. 
{inclinándose) 

{aparte) Algo le pasa al bribón, {mutis) 
Para los gastos de viaje 
Os entregaré una bolsa. 
Bolsón que seguro estoy 
Jugará su buen papel, 
Pues estas gitanas son 
De la avaricia, retratos. 
Aguardad, que voy por él. 
{mutis por puerta lateral derecha) 



77 



ACTO SEGUNDO 



ESCENA IX 
DON PEDRO 

PEDRO Vengan dineros, si, venga en buen hora 

El secuaz, predilecto del demonio, 
Venga el suave que lo áspero suaviza 
A suavizar mi senda miserable. 
¿Más qué quimera mi cerebro invade? 
¿Por qué enloquesco y con furor deliro?. .. 
...Prometeo acosado por el buitre 
No ha padecido tanto 
Como yo, encadenado á mi martirio. 
iasorailo) i¿Oh, qué?!.. Fué aprensión vana»- 
Pensé oir que mi nombre pronunciaban. 

(pausa) 
Debo huir, allá, donde los hombres 
No conozcan las manchas de mi vida, 
A tierra extraña, lejos. 
Donde no me perturben como dardos 
Sus candorosos ojos. 
Cual Ponce de León, el valeroso, 
He de buscar la milagrosa fuente 
Que los brios devuelve: bautismales 
Son sus aguas y cur¿?n del pecado. 
{corta pausa) 

Como cambiíin los hombres, empujados 
Por los adversos vientos de la suerte. 
Mirando en el pasado, miro envuelta 
Por la nevada del tranquilo invierno 



78 



EL CONJURO 



La vieja torre de mi blanca aldea; 
El huerto veo y la feraz campiña 
Donde corría yo con otros chicos 
Rebosando inocencia y alegría... 
{sintiendo aproximarse á la condesa) 
Atrás recuerdos dulces, ya no es tiempo 
De recordar las dichas que se fueron, 
¿El destino me acosa? 
Pese al destino seguiré mi ruta 
. . Y cúmplase mi sino . . . 



ESCENA X 
DON PEDRO - CONDESA 



C0X1>ESA 



PEDRO 



COXDESA 
PEDRO 



COXDESA 



PEDRO 



COXDESA 



(enfregándoíe el bo/sil/o) 
Aqui tenéis 

Rubio imán 
Que ntraerá á la vieja maga 
Con toda seguridad. 
Confío en que así ha de ser. 
Con la aurora hemos de estar 
En palacio, os lo prometo. 
(señalando ai crucifijo) 
A ese Cristo. . 

{interrumpiendo) Hasta más Ver. 
¿Vuestra mano? {se la besa) 
Adiós don Pedro, 
Y buen viaje. 



79 



ACTO SEGUNDO 



PEDRO 



COXDESA 



He de tenerlo 
{aparte) ¡A Dios pese y al infierno! 
{saludando) 

A vuestras plantas condesa. 
{mutis rápido por puerta ocliava izquierda) 
{mirándole partir desde la puerta — pausa) 
Leal Pedro, Dios le proteja. 



ESCENA XI 
CONDESA — ESCOBEDO — ALDONZA un momento 



ESCOBE DO 



COXDESA 



ALDOXZA 



ESCOBEDO 
CONDESA 



ESgDBEDO 



{aparece el Penitenciario — pausa) 

(con voz temblorosa de indignación) 

Necesito hablar señora 

Con don Pedro el preceptor, 

{volviéndose asombrada) 

¿Qué sucede, por favor? 

Decid, hablad sin demora. 

{asomándose por puerta ochava derecha) 

Fortaleza, amiga mía. (peq. pausa y mutis) 

¿Está Don Pedro en palacio? 

De tiempo hace corto espacio 

Que salió. 

{aparte) Me lo temía. 
{se sientan — pequeña pausa) 
Suceden casos e^^Lraños, 
Más uno corno el presente, 
Tan triste y tan afligente, 
No le había visto en veinte años. 



- bU — 



EL CONIURO 



CONDESA 



ESCOBEDO 



CONDESA 
ESCOBEDO 



CONDESA 



ESCOBEDO 



La tremenda confesión 

De esa pobre niña enferma. 

Me estremece. 

¿Confesó? 
Sin duda el cielo piadoso 
Quiere su gracia volverla; 
He sufrido mucho al verla 
Mostrando semblante odioso 
A todas las cosas santas. 
{con voz misteriosa) 

Sabed 

{se oyen gemidos) 

¡Oid sus lamentos! 
. . .que por estos aposentos, 
Arrastra un traidor sus plantas. 
{horrorizada) 
i Don Pedro ? . . . 
{el prebendado afirma con la cabeza) 

Esa es de Estrella 
La terrible confesión, 
Por la fuerza y el terror 
Ruinmente abusaron d'ella. 
{la condesa dá un grito y gimiendo se cubre 

el rostro con las manos ; el Penitenciario 

la contempla en silencio) 
Ha querido que yo fuese 
Quien á su madre advirtiera, 
Acceder, mi deber era, 
Y lo cumplo, aunque me pese. 
La infelice criatura 
Jamás se hubiera atrevido; 



81 



ACTO SEGUNDO 



Aun me siento conmovido 

Recordando su amargura. 

Se creía con terror 

Per in aetcrnun perdida. 
CONDESA {^levantando el rostro y con la voz cubierta por 

el llanto, exclama :) 

Yo le haré arrancar la Vida 

Al infame preceptor, 

Le haré matar, y á mi hija 

No la veré nunca más, 

Nunca 

EscoBEDo {interrumpiendo, poniéndose de pié, lleno de 

sacerdotal severidad) 

Que jamás exija 

Ruin represalia falaz, 

Un cristiano corazón. 

El castigo del malvado 

Debe estar enconmendado 

Al santo juicio de Dios, 

Condesa. En cnanto á vuestra hija 

Ni palabra ni reproche 

Que la avergüence ó la aflija. 

{la condesa agobiada, suspirando, torna á cu- 
brirse el rostro — pausa) 



— 82 - 



EL CONJURO 



ESCENA XII 
DICHOS-ESTRELLA-Al finalizar. DON GARCÍA 



ALDONZA 

ESTRELLA 

ESCOBEDO 



CONDESA 



ALDONZA 
ESTRELLA 



ESCOBEDO 



GARCL\ 



ALDONZA 



iadeníro)Es Vuestra madre, alentad 
(id.) Oh, sí, sí! 

Condesa, calma, 

Aquí llega. 

{aparece Aldonza acompañando á Estrella que 
adelanta histéricamente convulsa, suelto el 
cabello, los ojos brillantes) 

{abriendo los brazos) 

¡Hija del alma! 

¡Oh dolor! 

(cae de rodillas guareciendo la cabeza en el 
regazo de su madre) 

¡Madre, piedad! 

(quedan abrazadas, confundiendo sus lágrimas 

{elevando los brazos al cielo) 

¡Dadlas consuelo, Señor! 

{entrando por puerta ochava izquierda diri- 
giéndose o Aldonza, en vozba/a) 

¿Qué sucede? 

{hablándole un instante al oido) 

el preceptor! 



CUADRO 

Don García dolorosamente indignado se lleva las manos á 
la cabeza ; el Penitenciario implora al cielo; Aldonza 
contempla á la condesa y á su hija que sollosan abra- 
zadas. 

TELÓN RÁPIDO 



- 83 



ACTO TERCERO 



"Eres victima de la deigracia, pero tu solo 
aspecto revela nobleza, como el relámpagfo que 
centellea en el seno de la negfra nube. ¿Quien 
eres? dilo, yo te protegeré contra la crueldad 
de los hombres." 

(MAHABARATA) 



ACTO TERCERO 



JN^ajesttíoso salón colgado de 

blasonados tapices, con regio y 
arcaico mobiliario. 

En el fondo un tapiz de escena 
guerrera. 

A la derecha, «n retrato de 
caballero, tamaño natural, disimu- 
la una puerta secreta. 

En los muros, retratos de ilustres 
antepasados. 

En el último término pequeñas 
puertas laterales de floreados he- 
rrajes. 

A derecha c izquierda, grandes 
candelabros de bronce, sobre con- 
solas de mármol. 

Dos perchas sosteniendo arma- 
duras completas; en distintos 
puntos, panoplias, escudos, cimeras, 
penachos, etc. 

Guarnecida por la consola de la 
derecha una estufa monumental. 

A la izquierda, primer termino, 
una ventana angosta y alta, de 
cristales azules. 

Un sofá en el mismo término, 
con el espaldar al foro. 

AI levantarse el telón no hay 
otra luz en la estancia que la muy 
tenue de la luna al filtrarse por los 
cristales. 



isa 



ACTO TERCERO 



ESCENA PRIMERA 

JARIFA-VOZ DE ARNALDO-VOZ DE RAMIRO 

JARIFA {entrando por la puerta secreta con una pe- 

queña linterna encendida) 
¡Ay Jesús! No me arrojara 
En tal jaez de diabluras, 
Si no fuera por mi genio, 
Tan dado á las aventuras. 
{cierra la puerta) 
Lo vedado me enamora, 
Lo novelesco me incita, 

Y aunque paso muchos miedos, 
De mi bribón, á la cita, 
Acudo; también Arnaldo 

No deja de ser puntual. 

{mirando los retratos) 

¡Ay, que rostros más adustos, 

Y que frió sepulcral 

En esta sala, Dios mió! 
Todo es Viejo, todo es muerto, 
¿Y pensar que quizá fuisteis, 
Galanes de gran acierto, 
O damas afortunadas 



- 89 - 



ACTO TERCERO 



En conquistas y amoríos? 

Vaya una frente altanera, 

Y que intrepidez, que brios, 

Tiene en sus ojos el conde; 

Los de esa anciana señora, 

Que grandes, y como miran» 

Me dan miedo. 

{dan las campanas la medio noche, pausa) 

Al fin, la hora. 
A la certeza cercana 
De gustar suaves amores, 
Cuan presto se desvanecen 
Las dudas y los temores. 
No ha de tardar, es más listo, 
Su señal oiré bien pronto; 
Que distinto de ese Ñuño 
Tan hablador y tan tonto, (breve pausa) 
¿Apagaré?. . . .Sí, me place. 
{matando la luz) 
Plácidas sombras circunden 
A dos seres que en la noche 
Sus almas, en una, funden. 
Para juntarse dos bocas, 
Curiosa que no importuna, 
Prestara luz suficiente 
En esos rayos, la luna. 
{deja la linterna— abriendo la ventana) 
¡Oh, su luz! Que suave hechizo 
Hay en su fluidez de armiño; 
Parece un filtro del cielo 

— 90 - 



EL CONJURO 



ARNALDO 



JARIFA 



ARNALDO 

JARIFA 

RAMIRO 

JARIFA 



Que dá brios al cariño. 

Como recorre el espacio 

Con su paje, aquella estrella, 

Que titila esplendorosa, 

Entre todas, la más bella. 

En los ramos de los cedros 

Cuantos susurros de vida, 

Placida, inefable hora. 

Que á los amores convida. 

(suben ios arpegios de un laúd) 

La acostumbrada sonata, 

A ver la nueva canción 

Que en esta noche me brinda 

Su amorosa inspiración. 

{descuelga una escala de cuerda— siguen los 

arpegios) 
{cantando) Porqué tu cariño es mio 

Y es tuyo mi corazón, 

Si alguna vez te doy penas 
No me niegues el perdón: 
Porque tu cariño es mio 

Y es tuyo mi corazón. 

Bien, ruiseñor de mi Vida, 

{para si) Que coplilla primorosa. 

Ahí va la escala mi dueño, 

Subid, subid. 

Voy, hermosa. 

Cuidado con perder pié. 

No tengáis ningún recelo, 

Pongo tino. 

Lo comprendo, 

Como que subís al cielo. 



91 - 



ACTO TERCERO 



RAMIRO 
JARIFA 
RAMIRO 

lARlFA 



RAMIRO 
JARIFA 



RAMIRO 



JARIFA 
RAMIRO 



JARIFA 
RAMIRO 



ESCENA II 
JARIFA, - RAMIRO EMBOSADO 

Dios OS guarde. 

(abrazándole) En Vuestros brazos. 
{apartándola suavemenie) 
Escuchadme. . . . 

¿Que mal bicho 
Os ha picado? ¿porqué, 
Esa frialdad? Descubrios. 
Algo averiguaros quiero. 
{sonriendo, asombrada) 
Venís celoso, lo infiero, 

Y queréis darme esas penas 
Que mentaba la canción. 

j Basta ya! Sin dilación, 
Demando respuesta franca. 
{soltando el embozó) 
Mirad, soy yo, vuestro Arnaldo. 
¡Don Ramiro! 

Es criado mió. 

Y está esta noche cumpliendo 
Ordenes de su señor. 

He subido en su lugar 
Porque al punto me digáis 
Lo que ocurre en esta casa. 

Yo señor 

No admito escusas 
Comensad á contestar. 



92 - 



EL CONJURO 



JARIFA 



RAMIRO 



JARIFA 
RAMIRO 



JARIFA 
RAMIRO 



JARIFA 



RAMIRO 



¿Quién indujo á la condesa 
A retirarme su estima? 
¿Qué desdichas, qué castigos 
A doña Estrella han postrado? 
¿Qué cataclismo, qué sima, 
La alegría ha devorado 
Que bullidora en palacio 
Reinaba en pasados días? 
La condesita, la niña, 
Está enferma. 

Lo sabía, 
Pero, ¿qué sufre, qué siente, 
Qué mal la tiene encamada? 
Dicen que está endemoniada, 
No finjáis; la verdad quiero 
Sin rodeos ni artimañas. 
Decidme lo que sepáis. 
No sé otra cosa. 

¿Os negáis? 
(pasos, y ruido de llaves, y resongos por la 

izquierda) 
¡Ay Dios mió, cielo santo. 
Esos pasos, esa voz ! 
Punto en boca, vive Dios! 
{quedan guarecidos por el respaldo del sofá) 



93 - 



ACTO TERCERO 



ESCENA III 
DICHOS - LOTARIO 



LOTARIO 



RAMIRO 

JARIFA 
LOTARIO 



JARIFA 
LOTARIO 



{entrando por la puerta izquierda con un can- 
dil encendido) 
i Mil bombas, pardiez ! Mal rayo 
Parta á esa matuzalena 
Y al oso que la acompaña. 
{en voz baja) 

Es Lotario. 
{id.) ¡ Mal momento ! 

Hacerme dejar el lecho 
En hora tan avanzada. 
{enciende los candelabros) 
El, talvez, las causas sepa. 
Mi señora la condesa 
Está lela. Dar audiencia 

A una bruja solapada 

¿Qué es esto? ¡por mi cabeza! 

Imperdonable descuido, 

¿Abierta en par la ventana? 

Merece ejemplar castigo 

La Petra. 

{al ir ó cerrar descubre á Jarifa y Ramiro.) 

¡¡ Profanación !! 
Con un hombre estáis, Jarifa, 
Con Arnaldo, ya veréis. 
{asombrado) 
Más yo confundo, ¿quién sois? 



— 94 — 



EL CONJURO 



RAMIRO 

LOTARIO 
RAMIRO 



Es el capitán, es él, 

El cumplido don Ramiro 

En picos pardos. ¡Muy bien! 

Silencio, viejo bribón. 

Mancebo, no me faltéis. 

(samarreandolé del cuello) 

Silencio os mando, ¡ pardiez ! 

{mutis rápido de Jarifa por la puerta secreta) 



RAMIRO 



LOTARIO 



RAMIRO 



LOTARIO 



ESCENA IV 
DICHOS - MENOS JARIFA 

{soltándole) 

Si al punto no me informáis 

De lo que saber procuro, 

Saldréis por esa ventana 

A viva fuerza ; lo juro. 

{frotándose la í^arganta, con una mueca de 

sumisión) 
Si está á mis cortos alcances 
Daros cumplida respuesta. 
Yo lo haré, señor Ramiro, 
Lo juro también por esta. 
{besa sus Índices en cruz) 
¿Por qué la joven Estrella 
No se muestra ya á mis ojos? 
Si lo digo, estoy temiendo 
Que os he de causar enojos. 



ACTO TERCERO 



RAMIRO 
LOTARIO 



R,\iMIRO 
LOTARIO 



RAiMIRO 
LOTARIO 

RAMIRO 

LOTARIO 

RAMIRO 

LOTARIO 

RAMIRO 



Responded. 

{retrocediendo) Mi joven ama, 
Según mi entender escaso, 
Está infernada, y es Pedro 
El Demonio en este caso, 
i Que decís ! 

El gran villano 
La ha ultrajado en su recato 
Robando su honra preciada. 
¡iMentís, mentís, mentecato! 
No señor, es muy segura 
Esta desgracia infamante. 
¡Oh Dios mío! ¿Y Tú que hacías, 
Que hacías en ese instante? 
Capitán, que llega gente. 
¿Y donde se halla el traidor? 
A Estepa, ya anochecido, 
A toda priesa partió. 
{descolgándose por la ventana) 
¡Que de mi encono le salve 
El diablo, si es más que yó! 



ESCENA V 
LOTARIO -CONDESA-ESTRELLA-Al finalizar ÑUÑO 

LOTARIO Va rabioso como un moro. 

En este asunto Lotario 
Por conveniencia y decoro, 
Tú te jabonas las manos. 



— 96 



EL CONJURO 





{entran la condesa }' Estrella por puerta la- 




teral derecha) 


CONDESA 


¿Porqué tardan en subir? 


LOTARIO 


Para guiarlos aguardaba 




Vuestra presencia. 


CONDESA 


Bien, id, 




Y que suban. 


LOTARIO 


Al instante, {mutis por puerta 




izquierda) 


ESTRELLA 


Decidme madre, ¿que hará 




La anciana maga conmigo? 


CONDESA 


Hija mía, ningún mal 




Puede haceros; quiero verla 




Por simple curiosidad; 




Sus exorcismos y magias 




No nos hacen falta ya; 




Aunque pudiera ser. . . 


ESTRELLA 


¿Que? 


CONDESA 


Nada, nada; aquí la traen, 




No temáis y contened 




Las lágrimas. 


ESTRELLA 


¡Madre mía! 


ÑUÑO 


{levantando el cortinon) 




Condesa, van á pasar 




Vuestros huéspedes. 


CONDESA 


¡Callad! 



97 



ACTO TERCERO 



ESCENA VI 

LOS MISMOS-LA SALUDADORA-CARON-ALONSO 

Por la puerta izquierda y sostenida por Lotaríc y Alonso 
hace su entrada la Saludadora, salmodiando oraciones 
y haciendo reverencias. Es una centenaria de cara 
larga y ojos verdes; viste una raída capa de color rojo 
encendido, se apoya en un bastón cuyo mango afecta 
la forma de una cruz ansata; lleva brazaletes, cintu- 
rón de cuero, cerco de hierro en la frente, á guisa 
de peinillo, y en el anular de la diestra, un anillo de ace- 
ro con amatista. La sigue, receloso y huraño, Carón, 
jorobado barbudo y formidable.) 



SALUDAD. 



CAKOX 



ESTRELLA 
SALUDAD. 



NUNO 



SALUDAD, 



ALONSO 



Santas y tranquilas noches 
Tenga mi buena señora 
y la flor que la acompaña. 
Si la vista no me engaña 
Está espantada la moza. 

IMadre! 
No turbes Carón 

A esa \'ioleta aflijida. {pequeña pausa) 
Mozos, en aquel sillón 
Sentadme. . . 
{aparte) ¡Buena atrevida! 
Sin pizca de educación. 
{pausa) Usad mesura y cautela 
No desarméis mi esqueleto. 
No haya recelos, abuela. 
{á media voz) 



9» - 



EL CONJURO 





Este viviente amuleto 




Casi no tiene carnada. 


SALUDAD. 


{palmeándole en un hombro) 




No pienses viejo en la carne; 




Evaporóse la mía 




Como el sebo de una vela, 




Fuego y tiempo son hermanos 




¿Quién de su rigor se salva?! {pausa) 




{ya sentada) 




Se agradece. 


ALONSO 


[colocando un escabel á sus pies) 




Bien. 


LOTARIO 


{asorado y respetuoso) De nada. 


ÑUÑO 


{á Lo t ario) 




¿Qué perfume malhadado 




Usará la condenada? 


SALUDAD. 


{volviendo lentamente la cabeza) 




Mandi agora, ajenjo y ruda 




Uso para mi tocado; 




Ya lo sabéis, jovenzuelo 




Importuno. 


ÑUÑO 


{escondiéndose tras el cortinon) 




¡Justo cielo! 




¡Que grande sagacidad! 


LOTARIO 


(a la condesa, tartamudeando) 




¿Retirarme puedo? 


CONDESA 


Justo, 




Y en la puerta, alerta estad, {mutis de 




{Lotario por puerta izquierda) 







99 - 



ACTO TERCERO 



ESCENA vil 
DICHOS - MENOS LOTARIO 

SALUDAD. Como un templo, esta estancia, mi señora, 
Es solemne su ambiente, se diría 
Que las viejas molduras y rincones. 
Ganados á porfia 
Han sido por los dioses familiares. 

CONDESA Mas 

SALUDAD. Su merced permita; los hogares 

Consagran un retiro, son capillas 

Donde ofician sus misas del recuerdo 

Las almas de los vivos; 

Capillas primorosas. 

En las cuales, ladrillos son las cosas 

Que en otrora, vivieron vida activa, 

Y que al presente muertas, 
Grietas, tienen abiertas, 

Y por ellas los ojos del que siente 
Perciben el pasado y su grandeza. 
Decidnos 

Y fuera en mi gran simpleza 
Si á un culto grave en el propicio am- 
biente, 
Los debidos tributos no rindiera. 
Me impacienta. 
Es prudente 
Escuchar sns razones. 
ÑUÑO {asomando la cabeza) 



CONDESA 
SALUDAD, 



ESTRELLA 
CONDESA 



- 100 - 



EL CONJURO 



SALUDAD, 



CONDESA 



SALUDAD. 



(a/7.) Tiene el vejestorio labia excelente. 

{como en éxtasis) 

¡Evocar, evocar! Llamar las sombras, 

Despertar los oráculos dormidos, 

Y sumisos y atentos los sentidos, 

Vivir en modo intenso 

La muerta vida de los viejos siglos. 

{pausa) 
[señalando la estufa) 

En los hoscos crepúsculos de invierno, 
Allí, en redor del fuego 
El conde primitivo está sentado; 
Como una corta paz reina en España 
— Tregua que al León asombra, — 
Él trocó del guerrero la coraza 
Por el jubón de caza: 
Dormita y sueña el conde, y en sus 

[sueños, 
Galopan jabalíes, lobos, ciervos... 
(á Estrella que se manifiesta nerviosa) 
Dejadla que prosiga. 
Esas lanzas ¿que dicen? 
En sus hierros mordidos por el tiempo, 
Escrito está el afán de cien encuentros. 
Aquella, la mayor, en la morisma 
Turba, sembró el pánico; 
En la tarde sin fin de las batallas, 
Noble rayo de acero, 
Tormentas y rigores presagiaba 
En la diestra vibrando. 



ACTO TERCERO 



NUNO 



SALUDAD. 



Del godo caballero. 

¿Y aquellas del rincón? La cruz brillante, 

Sus campañas relata; 

Por sangre de judíos mansilladas, 

Hoy el ascua escarlata 

De sus puntas de acero 

Parecen ocultar avergonzadas 

Tras el penacho airoso 

De ese casco guerrero. 

(en voz bajá) 

Es un discurso hermoso, 

¿Más, cesará esta noche? 

{Carón murmnra entre dientes) 

Abre el olvido su enmohecido broche, 

Y los objetos, labios 

Elocuentes son, yo les escucho. 

Entre las telarañas, un romance 

Cantan esas espuelas; 

Sus enormes rodajas 

A las justas llamando, 

Sonaron una vez como timbales 

Pregonando las famas 

De campeones triunfales; 

Su argentino sonido 

Del corazón ancioso de las damas 

Acompañó el latido.... 

¿Ese par de acicates, en que rapto 

De castellana virgen 

Fué con sus dientes, cómplice del acto?.. 

Escucho á las corazas y mandobles, 



102 



EL CONJURO 



CONDESA 



SALUDAD. 



NUNO 



SALUDAD. 



A las picas fatales, 

Y los escudos cantan 

Y gritan los puñales, (transición) 

(con su largo índice diestro señala un puñal 

que se destaca en la panoplia) 
Aquel morisco y rudo, 
De regia empuñadura. 
Ese no habla, está mudo. 
{descolgándolo) 
Este puñal perdura 
De los austeros condes de Villada, 
A los rescates de honra destinado, 
No tuvo la ocasión de herir al aire; 
Tiene la aguda punta envenenada 
Con terrible curare. 
{tomando el arma v observándola con gozo, 

irónicamente) 
¿También usan los nobles 
Venenos en sus armas? 
{aparte, indignado) 
¡Si los usa el pechero 
Gastarlos puede bien el caballero! 
Es joya de un orfebre el ancho mango, 
Finísimo el labrado de la vaina, 
{desnudándolo) 

¿ Y que rencor no amaina 
Al brillo de su acero damasquino? 
Reza en un plano con primor grabado. 
El Ave, como augurio 
De redención, al que le toque en sino 
Conservarlo en el pecho sepultado, (pausa) 



103 



^ 'iC TERCERO 



CONDESA 
CARÓN 
CONDESA 
CARÓN 

CONDESA 
CARÓN 

ESTRELLA 



CONDESA 



ALONSO 



{con VOZ entrecortada y fallecUnte) 

¿Con curare bañado?. . . . 

Que hiriente debe ser la picadura 

De este alacrán de acero, 

Y cuan veloz acudirá la Parca 

Por la rosada puerta 

Del puntazo certero. 

{la saludadora con la cabeza inclinada hacia 

adelante v los brazos sueltos á los lados 

del sillón, calla; el puñal se desliza de su 

faldas, pausa) 
¿Que le pasa? 

Está muerta. 
¡Oh, Señor! ¿Muerta decís? 
(sarcástico) ¿No es acaso 
El sueño, un fiel retrato de la muerte? 
¿Duerme entonces? 

Y presto roncará fuerte. 
El tanto hablar, cansancio le ocasiona. 
(levantando el puñal, lo cuelga en su sitio) 
(ap.) El puñal de la honra... Dios perdona 
Al que muere acosado por su suerte, 
(a Carón) ¿Y como en tan breve espacio 
De tiempo, llegar pudisteis 
Desde Estepa hasta palacio? 
Esperaba que á la aurora.... 
(que desde el comienzo de la escena se ha 

paseado, observando y escuchándolo todo, 

admirado) 
Yo os lo diré, mi señora. 
(componiendo la voz y jugando con el látigo) 
Su Viejo manto de estrellas 



— 104 



EL CONJURO 



CONDESA 

ALONSO 

CONDESA 

CARÓN 

CONDESA 

CARÓN 
CONDESA 

CARÓN 
SALUDAD. 



Iba la noche tejiendo, 
Al par que el sol de las sombras 
Plateaba el azul, subiendo. 
De mis trojas regresaba 
En la pértiga cantando, 
Cuando oí, en la carretera, 
Voces de angustia, implorando. 
Volvime, y en la maleza 
{señalando á Carón) 
Vi esa maleza de cara 
Rogándome con ronquidos 
Que en mi carro les alzara. 
De corazón soy yo blando. 
Ella anciana, y él mezquino 
De piernas; subieron ambos, 
Y seguimos el camino. 
¿Y el aviso? 

¿Cual aviso? 
(a Carón) ¿El llamado? 
¿Que llamado 
¿No recibiste el mensaje 
Que de mi parte han ¡levado? 
¿Un mensaje? no comprendo. 
En verdad que esto me asombra, 
¿No habéis recibido á un hombre? 
Ni le hemos visto la sombra. 
(abriendo los ojos, apaciblemente) 
El aviso mi condesa 
No fué por humano modo 
Como Ueció á mis oídos. 



105 - 



ACTO TERCERO 



CONDESA 
SALUDAD. 



ESTRELLA 

CONDESA 

SALUDAD. 

CONDESA 



Ayer tarde, cuando todo 
Se envolvía en el beleño 
Del crepúsculo, dormime, 

Y bien presto tuve un sueño. 
Vi á su merced, que aflijida, 
Imploraba al alto cielo, 

Y vi a una tórtola blanca 
Tender á Estepa su vuelo. . . 
De la casa de Villada 
Siempre fui yo consejera, 

Y me dije; vamos, anda. 

Que la condesa te espera. 

Aqui estamos, gran señora. 

¿Y ese sueño es buen agüero? 

(jjor Estrella) 

Se asombra la blanca niña. 

Se estremece; es un lucero 

Cada pupila, brillando, 

Y hay noche en su pensamiento, 

Larga noche de congoja. 

Donde, gemebundo el viento 

Sacude la flor de su alma 

En los jprdines del pecho; 
{sentenciosamente) 

Venus en ella se queja 
Pues le tiembla el pie derecho. 
[con ansias de retirarse) 
¡Madre! 

{besándola) Mi permiso tienes. 
Se impresiona el blanco lirio. 
Que descanses. 



106 



EL CONJURO 



ESTRELLA 



SALUDAD. 



CONDESA 



SALUDAD. 
CONDESA 
SALUDAD 
CONDESA. 

SALUDAD, 



CONDESA 



NUNO 



Buenas noches. 

[aparté) ¡Yo haré cesar mi martirio! 

{mutis por puerta derecha) 
Han hecho á la condesita 
Un daño, ¿quien?; á saberlo. 
En la luna de un espejo 
Mi señora puede verlo! 
{fuera de sí, ansiosamente, como guien toma 

de pronto una importante determinación; 

á media voz) 
¿Sabéis hacer maldiciones? 
¡Oh condesa, es cosa fuerte! 
¿Lo sabéis? 

¿De mal, señora? 
¡No, que la quiero de muerte! 
Os la pagaré bien. 

Sea. 
Pero será muy prudente 
Que salga ese hombre. 

(á Alonso) Dejadnos, 
Id con el paje. 

(saliendo) ¡Presente! 
{llevando á Alonso) 
{aparte) ¡Madre de Dios, amparadnos!! 



- 107 



ACTO TERCERO 



ESCENA VIII 
CONDESA - SALUDADORA 



CARÓN 



Saludad. 

CONDESA 



CAROX 



SALUDAD. 
CONDESA 
SALUDAD. 



CONDESA 
SALl'DAD. 



CONDESA 



SALUDAD. 



¡A la obra, Venga un espejo! 

{inquiriendo á su alrededor) 

No le hay aquí. 

Suficiente 

Será el bruílido reflejo 

De esta coraza esplendente. 

{descuelga una y con su birrete le sacude el 
polvo.) 

¿Contra quién pide castigo? 

Don Pedro Ponce es su nombre. 

Pues ya verá como obligo 

A su alma, y no asombre 

A su merced lo que viere. 

Haced presto. 

Antes quisiera 

Algún objeto que fuere 

Suyo. 

Hay en esta cartera 

Papeles con su escritura. 

{abre una gabela que está sobre la consola 
de la derecha y saca unas cuartillas.) 

Bastará tan solo un pliego 

Para hundirle en la amargura 

Del terrible, eterno fuego. 

{la saludadora toma una hoja y se pone de pié, 
trabajosamente. Carón adelanta con la co- 
raza en cuyo peto se agitan, proyectadas. 



- 108 - 



EL CONJURO 



SALUDAD. 



CARÓN 



SALUDAD. 



CAROX 



SALUDAD. 



las luces del candelabro. La condesa tem- 
blando les observa con fijeza. La lana se 
lia ocultado completamente. Afuera sime el 
viento. El clamor de los árboles sacudidos 
presagia un inusitado temporal.) 

¡Espíritu del Mal, Luzbel fecundo, 

Por el dolor del mundo 

La culebra - mi alma - te conjura, 

Te conjura por todas las congojas. 

Por las visiones rojas. 

Por el insano amor y la amargura! 

(con parsimoniosa voz de oficiante^ 

El Orco paladín de la venganza, 

Se nutre de esperanza. 

¡Satán, rival de Dios, yo te conjuro 

Por lo ruin y lo impuro, 

Por todos los pecados y desmanes, 

Por la salamantiga. 

Por la mala hembra, por la mala espiga 

Y por los alacranes! 

{Jas sombras se hacen más intensas) 

La luna, protectora de la bruja. 

Con sombras se arrebuja. 

Ha saludadora corta el papel en siete peda- 
zos y Carón eleva á su frente la coraza. 
Echa la bruja sobre ella el aliento, traza 
con el Índice izquierdo un circulo y coloca 
en él los papeles) 

En aqueste círculo de Salomón el rey. 

Satanás. 

Prisionera aguarda un alma de tu grey, 

Llévala . . . {signos y pases cabalísticos) 



109 - 



ACTO TERCERO 



SALUDAD. 



CARÓN 



CONDESA 



i Por la fatal quimera 

Con testa de león, 

Pezuñas de cabrio 

Y cola de dragón ! 

{la ventana batida en ese instante por una 
ractta de viento, f^olpea con ruido pavoroso; 
los papeles se esparcen volando; cruje la 
coraza con un crujir de hebillas que parece 
un gemido. El vienlo, con un sombrío batir 
de alas, agita las colgaduras y silva y chilla 
en los objetos; un relámpago ilumina si- 
niestramente la escena. Carón, todo hirsu- 
to, coloca la coraza en su sitio) 

{aterrorizada) 

¡ Salid, salid ai punto ! 

¡Perdón, Señor, perdón! . . . 

(jjor la puerta izquierda Carón desaparece 
riendo convulsivamente y arrastrando á la 
Saludadora. Mutis desesperado de la Con- 
desa por puerta derecha. Larga pausa. 
Un elocuente silencio se hace. Los estra- 
ños ruidos de la naturaleza, hablan. Apa- 
cigua el viento y la luna se insinúa) 



ESCENA IX 
ESTRELLA 

ESTRELLA (por puerta lateral derecha) 

Ya no más, cielo bendito 
Este sufrir que me abraza; 
El dolor, como la dicha, 
Llega, nos saluda y pasa. 



- lio - 



EL CONJURO 



Que pase el mió terrible 
En su estremada rudeza, 
Que mi conciencia se borre 

Y recobre la pureza, 
Gala de mis breves años, 
En el seno de la muerte, 

Que no hay cordial en el mundo 
Que pueda aliviar mi suerte. 
¡ Basta ya ! cese el tormento 
De una vida que no es vida, 
No habrá mejor lenitivo 
Que una venenosa herida. 
{tomando el puñal.^ 

Y tendréis que perdonarme 
Dios clemente desde el cielo, 
Pues quien permite el castigo 
No ha de prohibir el consuelo. 
{desenvainando, leniamente) 

El carifio de mi m.adre, 

El sol, la dicha, las flores, 

El suavísimo deliquio 

De los perdidos amores . . 

Es todo cosa lejana 

En este instante supremo. 

Cuando mi muerte y mi vida, 

Se encuentran en el extremo 

De sus caminos, {temblando) 

El frió.. 
Antes de morir, ya muero. 

- 111 - 



ACTO TERCERO 



[empuñando con ambas manos lleva á su pecho 

la punta del puñal. Llora, tiembla y ora) 
i Señor mió Jesu-Cristo 
Dios y hombre verdadero (pausa) 
Llegó el momento postrero 



ESCENA X 
ESTRELLA — Entra el MARQUES seguido de RAMIRO 



MARQUES 
ESTRELLA 

RAMIRO 



MARQUES 
RAMIRO 



ESTRELLA 



¡Niña! ¡ Mil santos! 

{dejando caer el puñal) ¡JesÚs! 

¿ Estrella ? [lar^o y elocuente silencio) 

¿Cuándo á una hoguera 

Con sangre inocentísima 

Apagaron ? 

Gran tontera. 

Si mi alma, piénsalo, fuera 

Una lámpara, una pira, 

Y tú echaras el incienso 

De tu sangre, ¿ no es creíble 

Que el amor, humo divino, 

Subiera más alto aún. 

Siendo también más intenso 

El perfume? 

{que permanece con el rostro cubierto por las 

manos) 
Indigna soy 
De vuestro amor, amor mío. 



112 



EL CONJURO 



MARQUES 



{Ramiro le toma las manos mirándola pro- 
fundamente en los ojos.) 
{aparte) En busca de Irene voy. 
{desaparece por puerta lateral derecha) 



RAMIRO 



ESTRELLA 
RAMIRO 



ESTRELLA 
RAMIRO 



ESTRELLA 
RAMIRO 



ESCENA XI 
ESTRELLA -- RAMIRO 

Eres hermosa y pura, 
Pura como la mar y como el cielo. 
¿Que llegaré á curar de mi amargura? 
Bajo mi amparo cesará tu duelo. 
Tu pureza, tesoro tan precioso. 
Mancharlo quiso un vil, delirio Vano, 
¿Es por acaso menos candoroso 
Un lirio baboseado de un gusano?. . . 
{p. p.) Eres digna de mi. 

¿Donde está ese hombre?. . . 
Le perseguí en la noche tenebrosa 
Su rastro hoyando con ardor sin nombre; 
Dios le alcanzó primero. Clamorosa 
La tempestad un réquiem entonaba, 
Y allá en la sombra, como vil pingajo. 
Su silueta fatal se balanceaba 
Pendiendo de una cuerda atada aun gajo. 
¡Horror! 

Solución sagrada 
Que al traidor y malvado castigando 



113 - 



ACTO TERCERO 



ESTRELLA 



Librar supo de manchas á mi espada. 

{Pausa de transcisión) 
Déjame que te bese. 
{arrobada, consintiendo) 
Estoy soñando. 



ESCENA XII y última 
LOS MISMOS - LA CONDESA Y EL MARQUES 

( Todo el amor y la pureza de la luna entran 
por la ventana) 

MARQUES (con risueña ironía) 

Huyeron los demonios, mi condesa, 
Ya no hay prevención ninguna. 
El amor puro ha triunfado. 
Le estamos nosotros viendo 
Y es gran testigo la luna. 

CONDESA {yendo á abrazar á la pareja) 

¡Hijos! 

MARQUES {señalando al grupo) 

¡El desenlace anhelado! 

{adelantando) 

Y AQUÍ TERMINA ESTE DRAMA 
CUAL LOS SUYOS TERMINABAN 
TIRSO, LOPE, CALDERÓN, 
PIDIENDO « TANTA HIDALGUÍA, 
PARA NOS, UNA PALMADA, 
PARA LAS FALTAS, PERDÓN. 

Telón rápido. 
FIN 
Buenos Aires, 1900-1901. 



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índice 

Portada Pag. Q 

Dedicatoria „ 11 

ñcto primero ,, 15 

„ segundo ,, 53 

„ tercero 87 



Emilio Ortiz Grognet compuso este drama 
después de leer "Beatriz" un cuento del 
admirable D. Ramón del Valle Inclán. 
Juan Hohmann hizo el dibujo de la 
carátula. Amoldo y Valder Moen 
lo editaron, y terminó de im- 
primirse por la Compañía 
Gral. de Artes Gráficas, 
el Rosario, en 
Mayo de 19 tO. 




IpOMP. Gen. dí Artes Ssaficas - Rosahio 



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